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En el concejo de Bogotá denuncian el ‘pico y placa’ solidario
Con un recaudo superior a los 423 mil millones de pesos en 2024, un concejal exige transparencia sobre el destino de los fondos del ‘pico y placa solidario’
El Pico y Placa Solidario de Bogotá está en el ojo del huracán. El concejal Julián Forero ‘Fuchi’ lanzó duras críticas contra esta medida que, según él, se ha convertido en un simple negocio para la administración distrital sin resolver los problemas de movilidad que supuestamente debía atacar.
“Si uno paga el permiso por transitar, conocido como Pico y Placa Solidario, mágicamente desaparecen los trancones, mágicamente no aumentan los siniestros y mágicamente dejamos de contaminar. Es un negocio con el que el Distrito se aprovecha de la necesidad de los conductores”, disparó en declaraciones que han generado polémica.
Lo más impactante son las cifras: solo en 2024, esta medida logró recaudar 423.283 millones de pesos, un 2,38% más que el año anterior. Desde su implementación en 2020, ya suma más de 1 billón de pesos, superando incluso a las famosas fotomultas, que anualmente aportan cerca de 300.000 millones.
¿Dónde va realmente el dinero del ‘pico y placa’ solidario?
Forero señala que existe una gran desinformación entre los ciudadanos sobre el destino de estos recursos. Muchos piensan que el dinero se utiliza para compensación ambiental o mantenimiento vial, especialmente porque quienes compran el permiso deben completar módulos de sensibilización sobre transporte público, seguridad vial y medio ambiente.
La realidad es muy diferente. El Decreto 749 de 2019, en su artículo 6, establece que estos fondos deben dirigirse al Fondo de Estabilización Tarifaria (FET), que simplemente cubre la diferencia entre lo que pagan los usuarios del SITP y TransMilenio y el costo real del servicio. En palabras simples: subsidia el transporte público, que arrastra un déficit anual de más de 3 billones de pesos.
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“Los ciudadanos deberían conocer la destinación real del dinero que pagan“, insiste el concejal, quien ha solicitado un debate formal en el Concejo de Bogotá para aclarar el uso de estos recursos y evaluar la efectividad de una medida que, según él, no ha logrado reducir la congestión vehicular, la siniestralidad ni mejorar la calidad del aire como prometía.
El incremento constante en la recaudación refleja que cada vez más bogotanos optan por pagar estos permisos diarios, mensuales o semestrales, convirtiendo lo que debería ser una medida excepcional en una fuente permanente de ingresos para el Distrito.
REVISTA TURBO

