ESTILO DE VIDA
De chile para el mundo: La historia de ‘La Liebre’, el nuevo Hot Wheels Legends
Un equipo de entusiastas chilenos llevó un auto de carreras casero a la inmortalidad, convirtiéndose en el primer ganador latinoamericano del prestigioso concurso de Hot Wheels y abriendo un nuevo camino para la región.
En el universo del automovilismo, hay sueños que parecen inalcanzables. Uno de ellos, quizás el más nostálgico para cualquier aficionado, es ver un coche de creación propia convertido en un Hot Wheels a escala 1:64. En 2024, un equipo de entusiastas chilenos no solo cumplió ese sueño, sino que hizo historia. ‘La Liebre’, un auto de carreras resucitado de sus cenizas, se impuso a más de 5.000 competidores de 13 países para ganar el Hot Wheels Legends Tour, convirtiéndose en el primer vehículo latinoamericano en lograr tal hazaña.
Esta es la historia de cómo la pasión, la perseverancia y un motor V8 llevaron a Giuseppe Casagrande, Maurizio Moschini y su equipo a poner a toda una región en el mapa mundial de la customización.
El renacimiento de una leyenda
El proyecto chileno de La Liebre no nació con la idea de ganar un concurso, sino como una forma de promover su comunidad, Cars and Coffee Chile. El equipo adquirió un chasis de un antiguo auto de carreras argentino, un Baufer-Ford Falcon, que estaba prácticamente destrozado. “Cuando lo recuperamos estaba, en verdad, destrozado”, nos comenta Pablo Olmos en entrevista.
El reto era monumental. Durante casi un año, trabajaron para que el coche volviera a funcionar. El chasis original fue modificado con un bastidor tubular y una jaula antivuelco. Para el corazón de la bestia, eligieron un motor Chevrolet 350 V8 personalizado para entregar 600 caballos de fuerza, acoplado a una transmisión de competición Saenz 910 de cinco velocidades. La carrocería, hecha a medida en fibra de vidrio para optimizar la aerodinámica, ayudó a mantener el peso final en poco más de 900 kilos.
Un camino lleno de desafíos
El proceso no fue fácil. “Era nuestro primer gran proyecto y tuvo muchos traspiés”, recuerda Pablo. “Lo llevamos a probar a la pista y estaba andando con siete cilindros en lugar de ocho. Nos pasó muchas veces tener que desarmar y armar nuevamente el motor”.

Pero fue la reacción del público lo que los mantuvo en marcha. “Cuando empezamos a contar el proyecto, la gente se volvió loca. Desde el niño que ve un auto de carrera y le encanta, hasta la persona de 80 años que los vio correr en vivo y conoce toda la historia. Ahí nos dimos cuenta del efecto que estaba teniendo el auto y dijimos: ‘Esto tiene que ser un Hot Wheels’”.
Un triunfo para toda Latinoamérica
Compitiendo contra una cultura de customización tan arraigada como la de Estados Unidos, el equipo chileno sabía que su oportunidad estaba en ser diferentes. “Un auto así no existe [en otras partes del mundo]”, explica el equipo. Y esa autenticidad fue lo que cautivó al jurado, compuesto por figuras como Jay Leno y el diseñador de Hot Wheels, Ted Wu.
“La misión detrás de ‘La Liebre’ simboliza de qué se trata esta gira”… No solo es una construcción impresionante, sino que fue creada para ayudar a crecer la comunidad automotriz en Chile”.
-Pablo Olmos

Ganar fue un shock. Durante un evento propio con 5.000 personas, vieron la final en una pantalla gigante y se enteraron en vivo de que eran los campeones mundiales. “Que tu auto pase a ser un Hot Wheels es un sueño. Pero ser los primeros latinoamericanos en ganar… es un orgullo enorme”, dice Olmos “Involuntariamente, uno agarra una mochila que tiene que llevar para motivar a otros equipos”.
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El futuro: De la pista a las manos de los coleccionistas
Tras la victoria, el equipo de diseño de Hot Wheels viajó a Chile para digitalizar “La Liebre” y comenzar el proceso de creación del modelo a escala. “Ya tenemos el primer prototipo impreso en 3D y está muy bien detallado”, adelanta el equipo. El coche de juguete, con su blíster (el empaque de cartón y plástico), estará disponible a nivel mundial hacia finales de 2025. “Debería ser un Hot Wheels que se pueda encontrar en un supermercado”, añade Olmos.
El triunfo de ‘La Liebre’ es más que una anécdota. Es una puerta que se abre para toda Latinoamérica, una demostración de que el ingenio y la pasión de nuestra región pueden competir y ganar en el escenario más grande del mundo. Como resume Pablo Olmos todo el proceso ha sido “un sueño hecho realidad”.
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