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Sebastián Montoya trompeó en el GP de Bélgica: así le va en la F2
En una carrera caótica bajo la lluvia de Spa, el colombiano Sebastián Montoya protagonizó un trompo 360° en la curva más famosa del mundo, cerrando una fecha complicada.
Hay fines de semana en los que, simplemente, nada sale bien. Para Sebastián Montoya, el Gran Premio de Bélgica fue uno de ellos. Tras una racha de resultados espectaculares que lo habían catapultado en la clasificación, el mítico circuito de Spa-Francorchamps le mostró su cara más cruel, culminando con un trompo de infarto en la curva más temida y venerada del automovilismo: Eau Rouge.
Una clasificación que lo condenó
El fin de semana del piloto colombiano quedó hipotecado desde el viernes. Un discreto 16º puesto en la clasificación lo dejó muy lejos de la lucha por las primeras posiciones, una losa demasiado pesada en una categoría tan competitiva. Ni en la carrera sprint ni en la principal pudo encontrar el ritmo para remontar, batallando en la mitad del pelotón.
El clímax del caos: El trompo en Eau Rouge
La carrera principal del domingo se disputó bajo el clásico diluvio de las Ardenas. Con la pista en condiciones mixtas —muy mojada en el primer sector, más seca en el resto—, pilotar era un ejercicio de supervivencia. A falta de solo dos giros para el final, la lluvia arreció precisamente en la zona de Eau Rouge.
Fue ahí donde Montoya perdió el control de su Dallara del equipo Prema. En pleno ascenso y a altísima velocidad, el monoplaza entró en un trompo espectacular. Hizo un 360° hacia un lado, luego otro hacia el lado contrario, y finalmente se detuvo en medio de la pista, con el motor apagado. Milagrosamente, no impactó contra ninguna barrera, pero el susto fue mayúsculo y provocó la salida inmediata del coche de seguridad.

Bandera roja y final anticipado
El incidente de Montoya selló el destino de la carrera. Mientras la grúa retiraba su coche, el monoplaza de Oliver Goethe sufrió una aparatosa rotura de motor, regando la pista de aceite y obligando a Dirección de Carrera a sacar la bandera roja, dando por finalizada la competencia de forma anticipada.
“Condiciones complejas, un primer sector muy mojado y otro mucho más seco. Un carro muy difícil de manejar. Es un fin de semana de mucho aprendizaje”, declaró un resignado Montoya tras la carrera.
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El impacto en el campeonato
Este fin de semana sin puntos tiene consecuencias en la clasificación general. Sebastián Montoya cede una posición y ahora se ubica octavo en el campeonato, manteniendo sus 72 puntos. Tras una racha de cuatro top 5 consecutivos, este tropiezo en Spa es un duro golpe, pero con cinco Grandes Premios aún por disputar, el colombiano tiene tiempo de sobra para recuperarse.
La próxima cita será en Hungaroring, un circuito de características muy diferentes, donde Montoya buscará dejar atrás el mal trago de Eau Rouge y retomar la senda de los podios.
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