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Así es la Anguila F13, el primer monoplaza eléctrico hecho en Colombia
Nacido de la inventiva de aprendices del SENA y estudiantes universitarios, este bólido se convirtió en el vehículo eléctrico más rápido fabricado en el país, un hito de la ingeniería nacional. Conozca al Anguila F13, el monoplaza con sello colombiano.
En la historia del automovilismo colombiano, a menudo miramos hacia los logros de nuestros pilotos en el exterior. Pero en 2013, un grupo de más de 300 jóvenes talentos decidió escribir su propio capítulo, no en las pistas de Europa, sino en los talleres del SENA. El resultado fue el ‘Anguila F13’, el primer monoplaza de carreras eléctrico fabricado en Colombia, una proeza de ingenio que demostró que la alta tecnología también tiene acento criollo.
El Desafío: Nace la Fórmula SENA Eco
A principios de la década pasada, el SENA lanzó un ambicioso desafío a sus regionales: la ‘Fórmula SENA Eco‘. El objetivo construir un coche, sino fomentar la innovación, el trabajo en equipo y el desarrollo de tecnologías de movilidad sostenible con recursos locales. Fue en este caldo de cultivo donde la Escudería SENA de Diseño Automotriz (ESDA), de las regionales Atlántico y Bolívar, decidió ir un paso más allá.
Un Corazón Eléctrico de Dos Ruedas
Construir un tren motriz eléctrico desde cero era una tarea titánica y costosa. La solución del equipo fue un golpe de genialidad y pragmatismo. En lugar de desarrollar un sistema propio, canibalizaron dos motocicletas eléctricas de la marca Vectrix, el modelo VX-1 Li.
De ellas extrajeron los componentes clave: dos motores eléctricos sin escobillas, dos controladores y cuatro paquetes de baterías de litio. Este sistema fue adaptado a un chasis de monoplaza con tracción trasera y un diferencial electrónico, creando un tren motriz único y sorprendentemente eficaz. Para la frenada, no escatimaron, equipando el prototipo con pinzas Brembo.
El Cerebro Colectivo: Más de 300 mentes unidas
El ‘Anguila F13’ no fue obra de un solo genio, sino el resultado de una colaboración sin precedentes. En su construcción participaron más de 300 aprendices del SENA y 20 instructores, pero el proyecto trascendió las paredes de la institución. Se sumaron estudiantes de ingeniería de la Universidad del Atlántico, la Universidad Autónoma del Caribe y la Universidad Tecnológica de Bolívar, e incluso estudiantes de bachillerato. Fue un verdadero semillero de talento, un proyecto que unió a toda una generación en torno a un objetivo común.
El Bautizo de Fuego en Tocancipá
La prueba de fuego para cualquier vehículo de carreras es la pista. Y el ‘Anguila F13’ no decepcionó. En el Autódromo de Tocancipá, el monoplaza no solo se convirtió en el primer vehículo de su tipo fabricado en Colombia en rodar en un circuito oficial, sino que estableció un récord que perdura en la memoria: alcanzó una velocidad máxima de 133,7 km/h, convirtiéndose en el vehículo eléctrico más rápido desarrollado en el país.
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Un Legado que Acelera hacia el Futuro
Hoy, más de una década después, el legado del ‘Anguila F13’ es más relevante que nunca. En un momento en que el mercado colombiano abraza la electromovilidad, este proyecto pionero se erige como un recordatorio del inmenso talento y la capacidad de innovación que existe en nuestro país. Fue la demostración de que, con ingenio, colaboración y pasión, la alta ingeniería no es patrimonio exclusivo de las grandes potencias automotrices.
El “Rayo Criollo” fue mucho más que un coche de carreras; fue la chispa que demostró que el futuro de la movilidad también se puede construir en Colombia.
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