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F1: Checo Pérez ya se probó en Cadillac, hay video de su desempeño
El piloto mexicano Sergio ‘Checo’ Pérez completó su primer día de trabajo en pista con la nueva escudería estadounidense Cadillac mientras el equipo prepara su llegada a la parrilla para 2026
Tras casi un año alejado de la competencia oficial, Sergio ‘Checo’ Pérez volvió a sentir el acelerador de un Fórmula 1 en el icónico circuito italiano de Imola. Sin embargo, esta no fue una sesión más de entrenamientos: marcó el inicio del trabajo presencial de Cadillac en la máxima categoría del automovilismo, el ambicioso proyecto que busca posicionar a la marca estadounidense como undécimo equipo de la parrilla a partir de 2026.
El escenario elegido fue estratégico. Imola, con sus boxes operativos y su infraestructura de Gran Premio, permitió que la estructura de Cadillac experimentara por primera vez la realidad del trabajo en un fin de semana de carrera, aunque en versión de pruebas. El monoplaza utilizado fue un Ferrari SF-23 completamente revestido en negro, vehículo que forma parte del programa de pruebas con autos de temporadas anteriores autorizado por la FIA.
Una colaboración técnica sin precedentes
La sinergia entre Cadillac y Ferrari quedó evidenciada en cada detalle de la jornada. La escudería italiana no solo suministró la unidad de potencia que equipará a los futuros monoplacas estadounidenses, sino que también desplegó su experiencia en el terreno. Aproximadamente 30 ingenieros y técnicos de Ferrari se coordinaron con unos 20 miembros del equipo de Cadillac ocupando los boxes 16 y 17 del circuito Enzo e Dino Ferrari.
Antes de llegar a Imola, el vehículo fue sometido a verificaciones exhaustivas en Fiorano, el circuito privado de Ferrari, donde Arthur Leclerc, piloto de desarrollo de la Scudería, realizó pruebas preliminares. Este procedimiento garantizó que el monoplaza llegara en condiciones óptimas y permitió que los equipos técnicos ganaran familiaridad con la estructura del biplaza.
Más allá de los cronómetros: la verdadera meta
Graeme Lowdon, director deportivo de Cadillac, dejó clara la intención detrás de este test durante conversaciones con especialistas tras el Gran Premio de Singapur. El objetivo no era extraer rendimiento del vehículo ni buscar ventajas técnicas sobre rivales, sino estructurar y entrenar a la operación humana que eventualmente competirá en la máxima categoría.
“Lo que realmente interesa son las pruebas del equipo”, explicó Lowdon. “Buscamos que nuestros mecánicos adquieran la experiencia que sus colegas en otros boxes viven a diario: desde la colocación de mantas térmicas hasta la coordinación sincronizada durante los cambios de neumáticos y el abastecimiento de combustible”. Esta aproximación pragmática refleja que una escudería de F1 es tanto un software humano como una máquina de carbono y aleación.
Checo: el piloto pionero de la nueva era
Para Pérez, esta jornada representó más que una simple vuelta en pista. El piloto mexicano, quien abandonó Red Bull Racing a mediados de 2025, ha dedicado los últimos meses a labores de simulación y desarrollo con Cadillac. Sin embargo, nada reemplaza la sensación del asfalto real, la reacción del chasis ante las fuerzas G y la comunicación directa con los ingenieros de pista.
Su compañero de 2026, Valtteri Bottas, no participó en esta ocasión debido a compromisos pendientes como piloto de reserva de Mercedes. Una vez concluida la temporada 2025, el finlandés se integrará completamente al proyecto. Mientras tanto, recae en Checo la responsabilidad de encabezar la primera fase de validación en pista.
Preparación para el debut oficial
Los entrenamientos privados de 2026 serán disputados del 26 al 30 de enero en el circuito de Barcelona, donde Cadillac presentará su primer monoplaza completamente desarrollado. Las sesiones de Imola funcionan como piedra de toque: permiten que la estructura estadounidense adquiera soltura operativa antes de ese debut oficial.
El programa de pruebas autorizado por la FIA, que permite el uso de monoplacas de temporadas anteriores, resulta fundamental para nuevos proyectos como este. Sin él, la curva de aprendizaje sería significativamente más empinada y el margen de error durante las primeras competencias reales podría resultar catastrófico.
El efecto viral y la expectativa
Las imágenes de una “Ferrari negra” circulando por el circuito italiano rápidamente se viralizaron entre aficionados del automovilismo. La estética peculiar del monoplaza, la participación de Checo y el suspenso entorno a cómo se desarrollará este nuevo proyecto generaron especulación constante en redes especializadas y comunidades de fans.
Con la temporada 2025 aún en marcha, la atención comienza a enfocarse en los preparativos de 2026. Cadillac ha traspasado un umbral importante: dejó el terreno digital del simulador para pisar el asfalto real, convertir procedimientos teóricos en rituales ejecutados bajo presión, y demostrar que la ambición estadounidense cuenta con fundamentos tangibles.
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