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ESTILO DE VIDA

Ventas de autos de lujo crecieron 16,6% en Colombia

Mientras el mercado premium de lujo se dispara, la escasez de técnicos calificados es crítica. Desde Zipaquirá, buscan la solución con una escuela de alta ingeniería para los superdeportivos del país.

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Ventas de autos de lujo crecieron 16,6% en Colombia

Colombia está comprando carros de lujo a un ritmo de doble dígito. Según las cifras más recientes de Andemos, durante el primer semestre de 2025 se matricularon 3.780 vehículos de este segmento, marcando un crecimiento del 16,6%. Sin embargo, detrás del brillo de las vitrinas se esconde una crisis silenciosa en la posventa: hay muchos compradores de McLaren y Porsche, pero muy pocos mecánicos capacitados para tocarlos sin cometer errores millonarios.

En este escenario de alta demanda y baja oferta técnica, un taller en Zipaquirá se ha convertido en el epicentro del alto rendimiento nacional. LM3 Performance no solo está reparando las máquinas más complejas del país, sino que ha asumido la tarea que el sistema educativo no ha cubierto: formar a la próxima generación de técnicos de élite.

Ingeniería de carreras para la calle

Fundada hace una década por Jhon Alexander Vargas y el piloto profesional Santiago Lozano, LM3 nació con ADN de competición. Su experiencia ganando campeonatos como el CNA (Fuerza Libre) y las míticas 6 Horas de Bogotá les dio el conocimiento para entender que un superdeportivo no se repara, se gestiona.

Ventas de autos de lujo crecieron 16,6% en Colombia
Foto: Instagram @autos de lujo

Esta filosofía ha hecho que su operación crezca un 60% en el último año. Hoy, sus instalaciones reciben vehículos de Bogotá, Medellín, Barranquilla y Cúcuta. “Este es un mercado muy especializado. No es solo saber mecánica, es entender la tecnología, los materiales y la responsabilidad que implica trabajar con carros de alto valor”, afirma Vargas.

La academia del torque

El problema estructural del sector es la falta de relevo generacional cualificado. Diagnosticar un fallo electrónico en un Ferrari o ajustar la suspensión de un auto de 600 caballos requiere una precisión quirúrgica que no se aprende en un taller convencional.

Ante esto, LM3 ha abierto sus puertas como un centro de formación práctica. La empresa, que ya genera 30 empleos (entre directos e indirectos), está capacitando a jóvenes talentos bajo estándares de disciplina deportiva. El objetivo para 2026 es formalizar estos programas académicos vinculados al automovilismo, elevando el nivel técnico de la mano de obra nacional.

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Ventas de autos de lujo crecieron 16,6% en Colombia
Foto: cortesía
Más de 300 caballos exigen manos, no solo pies

Pero la educación no es solo para el mecánico; también es para el dueño. Santiago Lozano advierte sobre un riesgo latente en la vía: la potencia descontrolada. “A partir de los 300 caballos de fuerza ya es necesario saber manejarlos”, sentencia el piloto.

Por ello, la compañía integra la pedagogía de conducción en su servicio. No basta con entregar el carro a punto; el cliente debe entender los límites de la máquina para reducir riesgos en la vía pública.

En un mercado donde la tecnología avanza más rápido que la capacitación, iniciativas como la de LM3 demuestran que el verdadero lujo no es comprar el carro, sino tener quien lo mantenga con la calidad que la ingeniería exige.

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