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Influencers participaron en la Fórmula E: todo terminó con varios accidentes
El intercambio de declaraciones entre Max Verstappen y la dirección de la Fórmula E coincidió con una polémica carrera de influencers en Arabia Saudita, un episodio que reavivó la discusión sobre la seguridad, la exposición mediática y el prestigio de los monoplazas de alto rendimiento.
La tensión entre la Fórmula 1 y la Fórmula E ha alcanzado su punto máximo esta semana, pasando de los micrófonos a los muros del Jeddah Corniche Circuit. Lo que comenzó como una crítica técnica de Max Verstappen hacia el futuro reglamento de la F1, terminó en un desafío público de la categoría eléctrica y una polémica exhibición de celebridades que por poco termina en tragedia. La frontera entre el deporte de élite y el espectáculo mediático nunca había sido tan delgada.
La chispa de Verstappen: ¿Fórmula E con esteroides?
Todo inició con la franqueza habitual de Max Verstappen. Al probar los simuladores de la F1 2026, el neerlandés de Red Bull no ocultó su descontento con la excesiva dependencia del sistema eléctrico. “Esto no es Fórmula 1. Se siente como una Fórmula E con esteroides“, sentenció el tetracampeón en Bahréin. Sus palabras no solo cuestionaron la identidad de la máxima categoría, sino que tocaron la fibra sensible del Mundial de coches eléctricos, señalando que la gestión constante de energía aburre al piloto al volante.
El contraataque de Jeff Dodds y el Gen 4
La respuesta de la Fórmula E no se hizo esperar. Jeff Dodds, CEO de la categoría, aprovechó la coincidencia de ambos certámenes en suelo árabe para lanzar una invitación abierta al piloto de Red Bull. Dodds propuso a Verstappen probar el futuro Gen 4, un monoplaza que promete acelerar un 30% más rápido que los actuales F1.
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“Me encantaría que Max nos diera su opinión sincera. Como campeón, hay que respetar su visión”, afirmó Dodds, intentando validar la relevancia tecnológica de su serie frente a las críticas de “lentitud” o falta de emoción que suelen rodear a los vehículos eléctricos en comparación con los motores de combustión.
Caos en las “EVO Sessions”: El peligro del marketing
Mientras los directivos discutían, la Fórmula E ponía en marcha su estrategia de visibilidad más agresiva: las EVO Sessions. Este formato, nacido en 2025, busca atraer audiencias jóvenes sentando a streamers e influencers en monoplazas capaces de superar los 300 km/h. Sin embargo, la elección del circuito de Yeda —uno de los trazados callejeros más rápidos y peligrosos del mundo— demostró ser una decisión cuestionable.

La jornada estuvo marcada por una serie de accidentes que evidenciaron que estos bólidos no son juguetes para aficionados. El creador de contenido mexicano Juca, con más de 6 millones de suscriptores, protagonizó un percance en la parte trasera de su auto, pero la peor parte se la llevó Izzy Hammond, hija del reconocido ex presentador de Top Gear, Richard Hammond.
El impacto de Izzy Hammond: Un minuto de incertidumbre
El accidente de Hammond en la curva 13 fue el momento de mayor tensión. Tras perder el control de su monoplaza cedido por la escudería Lola Yamaha ABT, la británica impactó violentamente contra el muro. Las cámaras captaron la angustia de pilotos profesionales como Zane Maloney, quienes observaban con incredulidad cómo una amateur perdía los frenos en un sector de alta velocidad.
“Estaba frenando, pero el coche no se detenía”, explicó la influencer tras ser rescatada por los servicios médicos. Aunque salió ilesa, el incidente ha desatado una tormenta en redes sociales. Expertos y aficionados cuestionan si es una buena imagen para la Fórmula E que conductores sin experiencia previa en alta competición operen máquinas de tal complejidad técnica en circuitos donde incluso profesionales de la F1 como Lando Norris han tenido accidentes de consideración.
¿Prestigio o espectáculo viral?
La Fórmula E cuenta actualmente con talentos de la talla de Nyck de Vries, Felipe Drugovich o Pepe Martí, pilotos que buscan demostrar que la categoría es el refugio de la excelencia tecnológica y conductiva. No obstante, el contraste entre el discurso de Jeff Dodds —reclamando respeto por la potencia de sus autos— y la realidad de ver a YouTubers destruyendo monoplazas en los muros de Arabia, genera una contradicción difícil de ignorar.
Si bien el marketing es vital para el crecimiento de cualquier disciplina, la seguridad y el respeto por la máquina deben ser innegociables. El desafío a Verstappen es una jugada maestra de relaciones públicas, pero la accidentada tarde en Yeda recuerda que un monoplaza de 300 km/h no es el escenario ideal para buscar likes.
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