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Carga rápida y reglas claras: el nuevo desafío de las flotas eléctricas en Colombia
El Ministerio de Minas y Energía define los lineamientos para homologar conectores y estaciones de carga rápida, una medida que promete disparar la productividad de los camiones y vans de reparto en el país.
La movilidad eléctrica en Colombia ha dejado de ser un experimento de nicho para convertirse en el eje de la logística nacional. Sin embargo, el crecimiento del parque automotor de cero emisiones se enfrentaba hasta ahora a un cuello de botella crítico: la falta de una infraestructura uniforme. En febrero de 2026, el panorama cambia con el avance de nuevas normativas que buscan la interoperabilidad total, permitiendo que cualquier vehículo comercial pueda “tanquear” energía en cualquier estación pública sin importar su marca.
La interoperabilidad como eje de productividad
Para un usuario particular, cargar un vehículo puede ser una rutina nocturna o doméstica. Para una empresa de transporte, el tiempo de carga es tiempo de inactividad. El Ministerio de Minas y Energía ha enfocado sus esfuerzos en estandarizar los conectores, priorizando el estándar internacional Tipo 2 y sus variantes de carga rápida.
Este movimiento regulatorio busca resolver el problema de la fragmentación técnica. La meta es que las flotas de camiones y vehículos de reparto no dependan de una red privada, sino que puedan utilizar una infraestructura nacional homogénea. Esto permite una planificación de rutas mucho más audaz y reduce el riesgo de quedar varado por incompatibilidad de puertos.
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Carga rápida: El fin de los periodos de inactividad
La gran diferencia en este nuevo esquema es la apuesta por la corriente continua (DC) y la carga rápida. Mientras que un cargador convencional puede tardar horas en completar un ciclo, los nuevos puntos homologados permiten que vehículos comerciales pesados recuperen un porcentaje vital de su autonomía en cuestión de minutos.
Desde el punto de vista técnico, marcas como Farizon ya han alineado su oferta en Colombia con estos estándares internacionales. Al contar con sistemas preparados para altas potencias de entrada, estos vehículos optimizan su utilización diaria. La estandarización asegura que el hardware del camión y el software de la estación hablen “el mismo idioma”, garantizando una transferencia de energía segura y eficiente.
Más allá de la sostenibilidad: Una decisión de negocio
La conversación sobre el transporte eléctrico ha dado un giro necesario: de la ecología a la rentabilidad. “Cuando hablamos de vehículos comerciales eléctricos, la conversación no puede quedarse solo en sostenibilidad. También debe centrarse en productividad y eficiencia”, afirma Felipe Negret Hidalgo, gerente de marca de Farizon Colombia.

La previsibilidad es el mayor activo de un gerente de flotas. Con reglas claras de juego en la infraestructura, las empresas pueden calcular con precisión sus costos por kilómetro y sus tiempos de entrega. La adopción de cargadores estandarizados elimina una de las barreras de entrada más grandes para las empresas que aún dudaban en dar el salto a la electrificación por temor a la obsolescencia técnica de sus estaciones de carga.
El futuro de la logística en Colombia
El fortalecimiento de la red de carga pública y el marco de interoperabilidad envían una señal clara al sector privado: la electromovilidad comercial es ahora una herramienta de competitividad. El país no solo busca reducir las emisiones de CO2, sino optimizar la forma en que se mueve la carga por sus arterias viales.
Este avance normativo pondrá a Colombia a la vanguardia de la región en transporte de última milla. Los vehículos que hoy se integran a la operación diaria bajo estándares de carga rápida no solo están adquiriendo tecnología limpia, sino que están invirtiendo en una infraestructura que será el estándar de oro para la próxima década.
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