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El boom de las motos impulsa la producción de pintura industrial hecha en Colombia

El explosivo crecimiento en las ventas de motocicletas dinamiza la industria nacional de recubrimientos. Nuevas tecnologías en la pintura elevan la productividad de las ensambladoras del país.

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El boom de las motos impulsa la producción de pintura industrial hecha en Colombia

El mercado de las dos ruedas en Colombia no muestra señales de frenar su aceleración. Según las cifras reportadas por la ANDI y Fenalco, hasta el mes de abril de este 2026 se registró un aumento del 37 % en las ventas, alcanzando las 437.235 motocicletas nuevas matriculadas. Las proyecciones indican que el país superará holgadamente el 1.200.000 unidades al cierre del año.

Sin embargo, detrás de los chasises y los motores que llegan en cajas desde Asia, existe un eslabón fundamental de la cadena de suministro que brilla con sello local: la industria automotriz de la pintura. Hoy, más del 95 % de las motocicletas ensambladas en el territorio nacional reciben su color a través de formulaciones hechas en el país.

El dominio local en las líneas de ensamble

En este ecosistema de manufactura, la multinacional AkzoNobel (matriz de la reconocida marca Pintuco) se ha consolidado como el principal proveedor estratégico de la industria. Actualmente, la compañía domina el 42 % del mercado nacional de recubrimientos para motocicletas.

Desde su planta ubicada en Rionegro, Antioquia, se producen más de 30.000 litros mensuales de pintura industrial. Esta capacidad operativa les ha permitido convertirse en los socios directos de los gigantes del ensamble en Colombia, suministrando el color para líneas de producción de marcas líderes como YamahaBajajSuzukiHero y Auteco.

Un hito estético: el nacimiento del ‘Murasaki’

El nivel de especialización de la ingeniería química colombiana alcanzó recientemente un nuevo logro internacional. Rompiendo los estrictos protocolos de las casas matrices asiáticas, Suzuki autorizó por primera vez pintar una de sus motocicletas con un tono desarrollado y formulado exclusivamente en Colombia.

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El boom de las motos impulsa la producción de pintura industrial hecha en Colombia
Foto: Cortesía

El resultado de este proyecto fue el color ‘Murasaki’, un elegante tono violeta aplicado sobre una edición especial de la Suzuki Gixxer. Este desarrollo estético fue concebido tras analizar las tendencias del mercado, enfocándose en el creciente público de mujeres motociclistas que hoy demandan vehículos de mayor cilindraje y con una identidad visual única.

Tecnología ‘bicapa’: el secreto de la productividad

Más allá de la estética, la pintura en una fábrica es una cuestión matemática de tiempos y costos. Para optimizar las líneas de montaje de sus clientes, AkzoNobel introdujo en el país la aplicación de sistemas ‘bicapa’.

El boom de las motos impulsa la producción de pintura industrial hecha en Colombia
Foto: Cortesía

Técnicamente, este sistema reemplaza los tradicionales y complejos procesos de tres capas (‘tricapa’), logrando el mismo poder de cobertura y brillo, pero reduciendo drásticamente los tiempos de secado en los hornos industriales. Al simplificar la aplicación, las ensambladoras logran pintar una mayor cantidad de motos en tiempo récord y minimizan los reprocesos. Además, estas nuevas formulaciones eliminan por completo el uso de metales pesados como el cromo y el plomo, garantizando un proceso sostenible y seguro para la salud de los operarios.

Talento femenino en los aerógrafos

La modernización del sector también está transformando el perfil de su mano de obra. Un claro ejemplo es la iniciativa de IPROCOM, un fabricante local especializado en componentes plásticos para motocicletas, que ante la escasez de mano de obra calificada decidió crear su propia “Escuela de Pintores” con el respaldo técnico de AkzoNobel.

Lo más destacable de este programa de formación es la incursión del talento femenino en un área de manufactura históricamente dominada por hombres. De los 33 operarios capacitados hasta la fecha, 12 son mujeres, demostrando que la precisión técnica y el manejo del aerógrafo en los cuartos de pintura no tienen género.

El ‘boom’ de las motocicletas en Colombia demuestra que el país no es un simple importador de piezas, sino un polo de desarrollo industrial con una cadena de suministro sólida, capaz de aportarle valor, tecnología y color a las marcas más grandes del mundo.

REVISTA TURBO

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