Tras más de dos décadas en el mercado, el icónico sedán japonés de Mazda que cautivó a una generación desaparece paulatinamente de los concesionarios globales.
Este Mazda llegó en su momento para revolucionar la industria colombiana, quedando aún algunos en muchas familias.
Estos autos no solo son clásicos, sino que se han ganado el corazón de los colombianos, convirtiéndose en símbolos de nuestra cultura.