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DEPORTES

El problema de Red Bull no serían sus pilotos, sino su RB21

La sustitución de Lawson por Tsunoda es un parche a un problema mayor de Red Bull: un monoplaza diseñado exclusivamente para las necesidades de Verstappen que expone la crisis post-Newey del equipo austriaco.

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Que Yuki Tsunoda reemplace a Liam Lawson en Red Bull después de apenas dos carreras es como cambiar de silla en el Titanic: el problema no es el asiento, es que el barco se hunde. Mientras Red Bull intenta distraernos con su juego de sillas musicales (donde, curiosamente, solo Max Verstappen tiene asiento fijo), la verdadera historia se escribe en las pistas: el RB21 es un diva caprichosa que solo baila al ritmo del holandés.

Un monoplaza con ‘Modo Verstappen’ (y sin botón de reset)

Red Bull ha creado una máquina tan ajustada a los gustos de Max que pilotearla sin su ADN es como intentar domar un toro con una cuchara. Lawson, pobre víctima, descubrió en dos carreras lo que otros tardaron media temporada en admitir: este monoplaza no perdona. “Sigue las instrucciones del piloto más rápido”, dice Horner, en lo que podría ser el eufemismo del año. Traducción: “Si no conduces como Max, prepárate para sufrir”.

Gasly, Albon, Pérez y ahora Lawson son solo nombres en una lista de daños colaterales. ¿Coincidencia? No. Diseño.

McLaren y Mercedes se ríen desde el podio

Mientras Red Bull forcejea con su propio Frankenstein técnico, McLaren y Mercedes han dejado de ser perseguidores para convertirse en amenazas reales. Norris y Piastri lucen como gemelos sincronizados. Hasta Ferrari, en sus días buenos (a pesar de sus problemas en el GP de China), parece haber encontrado el manual de instrucciones que Red Bull perdió.

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Y aquí el dato cruel: Verstappen ya no gana por superioridad técnica, sino por puro talento bruto. El RB21 no da la talla.

Foto: Facebook -Oracle Red Bull Racing
La Sombra de Newey: fantasma técnico en Milton Keynes

Desde que Adrian Newey anunció su salida, el RB21 parece un cuadro pintado por números: técnicamente correcto, pero sin un buen motor o sinergia. Porque ahora, en lugar de evolucionar, el coche parece un collage de ideas que no terminan de cuajar.

Pierre Wache es brillante, pero sin Newey, Red Bull está escribiendo ecuaciones al aire… y los resultados huelen a quemado.

La Gran Mentira: “Tsunoda salvará el equipo”

Poner a Yuki en el segundo asiento no va a ser la carta definitiva, sin embargo, el japonés puede ser más adaptable (o más resistente al sufrimiento), pero si el RB21 sigue siendo un instrumento de un solo músico, el japonés será solo el próximo en unirse al club de pilotos traumatizados por Red Bull.

Conclusión: ¿Título de Constructores? Olvídenlo.
Red Bull tiene dos caminos:

  1. Seguir alimentando a Verstappen y conformarse con un título de Pilotos (mientras McLaren se lleva el de Constructores sin pedir permiso).
  2. Ajustar el coche para mortales y arriesgar que Max deje de ser invencible.

Adivinen cuál elegirán.

Mientras tanto, en la fábrica de Milton Keynes, los ingenieros rezan para que Verstappen siga siendo tan bueno que ni siquiera un tractor le impida ganar. Porque con este RB21, hasta un podio empieza a saber a milagro.

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