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Yuki Tsunoda tendría el síndrome Checo Pérez en Red Bull: Helmut Marko
El asesor de Red Bull enciende las alarmas sobre el rendimiento de su segundo piloto Yuki Tsunoda, comparando su crisis de confianza con el patrón que ha consumido a sus predecesores.
El segundo asiento de Red Bull Racing es una silla eléctrica. Un puesto que promete gloria pero que, con una regularidad implacable, acaba consumiendo el talento de quienes se atreven a ocuparlo. El último en sentir la descarga ha sido Yuki Tsunoda. Tras un inicio de temporada que invitaba al optimismo, el piloto japonés ha caído en una espiral de irregularidad que ha hecho sonar todas las alarmas en el despacho de Helmut Marko, quien ya ve un patrón peligrosamente familiar.
El espejo deformante de Max Verstappen
Para el implacable asesor de Red Bull, el problema no es de velocidad, sino de supervivencia psicológica. Estar en el mismo garaje que Max Verstappen es mirarse en un espejo que deforma la realidad, un punto de comparación constante que, en lugar de motivar, parece erosionar la confianza hasta hacerla polvo.
“La velocidad natural de Yuki está ahí, eso lo vimos todos en Racing Bulls“, habría comentado Marko a medios cercanos al equipo. “Pero aquí el desafío es otro. Comienza con una décima de segundo en clasificación, luego un pequeño error en carrera, y de repente el piloto empieza a dudar de todo. Es un ciclo destructivo que ya conocemos. Lo vimos con Checo, con Alex [Albon] y con Pierre [Gasly]”.
El peso del escudo: La metamorfosis de Tsunoda
La transformación de Tsunoda ha sido notoria. En el equipo filial, era un depredador: agresivo, confiado y capaz de llevar el coche más allá de sus límites para sumar puntos valiosos. En Red Bull, parece un piloto diferente. El peso del escudo del equipo campeón parece haberle cortado las alas, llevándolo a cometer errores no forzados y a mostrarse notablemente ausente en momentos clave, especialmente los sábados en clasificación.
Esta caída de rendimiento no es un hecho aislado; es el capítulo más reciente de una saga que persigue al equipo. La “trituradora de talentos” de Red Bull parece tener un efecto sistémico sobre el segundo piloto.
La necesidad estratégica en un campeonato apretado
En temporadas pasadas, la superioridad de Verstappen era tal que Red Bull podía permitirse el lujo de tener un segundo piloto inconsistente. Pero en 2025, con McLaren y Ferrari pisándoles los talones, esa comodidad ha desaparecido. Cada punto en el Campeonato de Constructores es oro, y tener un coche que rinde sistemáticamente por debajo de su potencial es un hándicap estratégico inaceptable.
El equipo necesita un escudero sólido, un piloto capaz de asegurar puntos, defender la posición y ser un factor en la estrategia de carrera. En este momento, Tsunoda no está cumpliendo ese rol.
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El futuro de Yuki Tsunoda en el equipo más dominante de la era reciente pende de un hilo. Su batalla ya no es solo contra el cronómetro, sino contra los fantasmas de quienes le precedieron en ese asiento. Debe demostrar, y rápido, que puede romper el patrón antes de que la trituradora de Red Bull reclame a su próxima víctima.
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