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Movilidad eléctrica en Colombia: el reto estaría en la infraestructura
Un nuevo informe en movilidad revela que, aunque el 85% de los usuarios no volvería a un carro a combustión, la eliminación de aranceles y la desigualdad en la infraestructura amenazan con frenar la transición.
Colombia se ha consolidado como un referente regional en movilidad eléctrica, con cifras de crecimiento que asombran y un nivel de satisfacción del usuario que roza la devoción. Sin embargo, un nuevo informe de OBS Business School revela una peligrosa paradoja: mientras la ciudadanía abraza la transición con un entusiasmo sin precedentes, la falta de incentivos gubernamentales y los desequilibrios en la infraestructura amenazan con apagar el motor de esta revolución.
Un romance a toda prueba: La lealtad del conductor eléctrico
El dato más revelador del estudio en Movilidad es, sin duda, la abrumadora fidelidad de los usuarios. Según la primera encuesta nacional de ACOMOVES, un 85,4% de los conductores de vehículos eléctricos en Colombia no volvería a utilizar un coche a combustión. A esto se suma que un 97% afirma estar satisfecho o muy satisfecho con su compra. Este nivel de lealtad es casi inédito en cualquier otra tecnología de consumo y demuestra que, para quienes dan el salto, la experiencia eléctrica es un viaje de ida.
Las cifras de ventas respaldan este entusiasmo. Entre enero y marzo de 2025, las ventas de vehículos eléctricos puros crecieron un 247%, y en abril, el 38% de todos los vehículos matriculados en el país fueron de tecnologías limpias.
La nube en el horizonte: El fin de los incentivos y la primera caída
A pesar de este panorama optimista en movilidad, el informe enciende una luz de alerta. El primer semestre del año mostró una caída del 20% en las ventas de vehículos eléctricos. ¿La causa? La derogación en 2024 del Decreto 1116 de 2017, que eliminaba aranceles para los híbridos y era un pilar fundamental para hacer competitivos los precios.
La ausencia de un reemplazo inmediato ha encarecido la oferta, y esta primera caída en las ventas es un aviso de lo que podría ocurrir si no se restablecen los incentivos de manera urgente.

El mapa desigual de la recarga
La infraestructura es el otro gran desafío. Colombia cuenta con más de 340 estaciones de carga, una cifra que, aunque en crecimiento, presenta una distribución muy desigual. Bogotá (29%) y Antioquia (23%) concentran más de la mitad de los puntos, dejando a otras regiones del país con un acceso muy limitado, lo que perpetúa la “ansiedad de rango” y frena la adopción masiva fuera de las grandes capitales.
El espejo europeo: Avances y contradicciones
El informe compara la situación de Colombia con la de Europa, liderada por España. Allí, por primera vez, se matricularon más eléctricos que diésel. Sin embargo, enfrentan sus propias paradojas: mientras la producción de eléctricos puros ha caído, la de híbridos, que tienen fecha de caducidad para 2035, sigue creciendo. Además, el auge de los SUV, que ya representan el 70% de las ventas, limita las ganancias en eficiencia.
Un dato alarmante que también se observa en Europa es la duplicación de emisiones de plomo, derivada de la importación masiva de vehículos de segunda mano, un fenómeno que Colombia debe vigilar de cerca.
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Conclusión: El momento de la verdad para la transición en movilidad
“Estamos avanzando en la dirección correcta, pero la transición no será completa hasta que la movilidad eléctrica sea asequible, inclusiva y realmente sostenible”, concluye May López, directora del informe.
Colombia ha demostrado tener la voluntad ciudadana para liderar la transición energética en la región. El nivel de satisfacción de sus usuarios es la prueba irrefutable. Sin embargo, sin un compromiso político firme que se traduzca en nuevos incentivos y en un plan nacional para una infraestructura de carga equitativa, esta prometedora revolución corre el riesgo de quedarse sin batería.
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