MOTOS
Estas son las motos que más se roban en Colombia: las usan para repuestos o el crimen
No son las motos más caras ni las más rápidas. El bajo cilindraje lidera las cifras de hurto, impulsado por una demanda insaciable de repuestos baratos y su uso en actividades ilícitas.
En el mundo del hampa, la lógica del mercado funciona con la misma precisión que en un concesionario: oferta y demanda. El robo de motocicletas en Colombia sigue siendo una herida abierta en la seguridad ciudadana, pero contrario a lo que se cree, los delincuentes no siempre buscan la superbike de 50 millones. El verdadero negocio está en el bajo cilindraje.
Según reportes de la Policía Nacional y el sector asegurador, existe un patrón claro. Las motos más vendidas son, irónicamente, las más robadas. ¿La razón? Su masiva circulación crea un mercado negro de repuestos gigante, donde un motor o una caja de cambios se venden en cuestión de horas.
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El Top de la inseguridad
Las estadísticas señalan a cinco modelos específicos que, por su confiabilidad y volumen de ventas, se han convertido en la “moneda de cambio” del crimen organizado:
- Bajaj Boxer (100 y 150): Es la reina del trabajo y, lamentablemente, del hurto. Su mecánica sencilla y la altísima demanda de sus piezas para el día a día la hacen el objetivo número uno para el desguace.

- AKT NKD 125: La moto más vendida del país es también una de las más perseguidas. Su versatilidad y la compatibilidad de sus piezas con otros modelos facilitan su reventa ilegal en zonas rurales y ciudades intermedias.

- Yamaha FZ 2.0: también figura entre las motocicletas más robadas en Colombia, principalmente por su alta presencia en el parque automotor urbano. Su diseño deportivo, facilidad de comercialización y la demanda constante de repuestos la convierten en un objetivo recurrente, tanto para el desarme y venta de piezas como para su uso en actividades delictivas de corto plazo.

- Honda CB125F: Su confiabilidad la ha puesto en el radar. Es buscada tanto para desarmar como para “gemelear” (adulterar documentos) y usarla en actividades ilícitas debido a su bajo perfil.

¿Repuestos o Crimen? El destino de la moto
Las investigaciones revelan que una moto robada tiene dos finales posibles, y ambos ocurren rápido:
- El ‘Desguazadero’: Es el destino más común. La moto es desarmada en tiempo récord. Motor, tanque, barras de suspensión y sistema eléctrico terminan en vitrinas de dudosa reputación o ventas por internet. Aquí, el ladrón capitaliza la necesidad del usuario que busca ahorrar en el mantenimiento.
- La herramienta del crimen: Motos ágiles y de gran pique (como las RX o las Boxer modificadas) son utilizadas para fleteos, sicariato o transporte de estupefacientes. Generalmente, se les quitan las placas o se alteran los sistemas de identificación.
El mapa del delito y la prevención
Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla concentran el grueso de los casos, usualmente bajo la modalidad de halado (aprovechar el descuido del dueño) o asalto a mano armada en horas nocturnas.
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Para blindarse, la recomendación técnica es clara: no confíe solo en el bloqueo de dirección. El uso de candados de disco con alarma, sistemas de rastreo GPS y, sobre todo, evitar el parqueo en vía pública, son las únicas barreras efectivas.
Pero la solución de fondo es ética: mientras los motociclistas sigan comprando repuestos de “segundazo” sin verificar su procedencia, estarán financiando el robo de su propia moto o la de su compañero de ruta.
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