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La AKT NKD 125 Classic V3 se puso ‘fina’: estos son sus cambios
La AKT NKD 125 es una vieja y confiable conocida. Por eso, más allá de su evolución técnica y comercial, ponemos el foco en lo que hay detrás de una referencia que hoy domina el 26% del segmento de entrada en la capital.
Observaremos que trae su renovado diseño de corte clásico, el impacto de su nueva configuración de neumáticos y el rol de su arquitectura CGR, elementos que explican por qué sigue siendo una de las motos más relevantes y vigentes del mercado.
En el complejo ecosistema de movilidad colombiano, la motocicleta ha dejado de ser un simple vehículo para convertirse en el motor de la economía popular. En este escenario, AKT ha decidido darle un nuevo aire a su icónica NKD 125, cuya supremacía no es una cuestión de percepción, sino de estadística real, según cifras del RUNT, este modelo cerró el 2025 como líder absoluta en Bogotá con 13.777 registros.
Lograr una participación del 26% en el voraz segmento de los 125 cc es una hazaña que solo se explica mediante una mecánica diseñada para la ‘supervivencia’ urbana y un costo operativo que, hasta la fecha, ninguna otra marca ha logrado batir.
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El motor CGR: La ingeniería de lo infalible
El núcleo de la NKD 125 Classic V3 sigue siendo el motor CGR. Desde un análisis técnico profundo, este bloque representa la veteranía aplicada a la topografía colombiana. Con casi un millón de unidades producidas en dos décadas, su diseño de válvulas a la culata (OHV) y refrigeración por aire es, en esencia, la máxima de “simplicidad igual a fiabilidad”.
Es fundamental entender que la persistencia de este motor es su mayor virtud; en un país donde el acceso a talleres especializados es limitado en zonas rurales, la facilidad de reparación de un CGR garantiza que el vehículo nunca sea un lastre para la productividad. No es una máquina que busque récords de velocidad, sino la garantía absoluta de encender cada mañana, sin importar la altitud o el clima.
Alquimia visual: El efecto ‘Negro Dark Flame’
La gran novedad para los entusiastas de la Classic V3 es su tratamiento cromático. El tanque estrena la pintura ‘Negro Dark Flame’, un acabado que utiliza pigmentos reactivos a la luz para revelar un tono rojo cereza profundo bajo el sol. Este detalle no es meramente decorativo; es un movimiento estratégico de AKT para captar a un comprador que ya no solo busca economía, sino una conexión estética con su montura.
Acompañada del kit de calcomanías ‘California Retro Sunset’, la moto se aleja de la apariencia de un vehículo utilitario genérico para abrazar la tendencia neo-retro. Es una respuesta directa a la cultura del tuning nacional, la marca ahora entrega esa exclusividad y estilo directamente desde la línea de ensamble.
Ciclística reforzada: El valor de las llantas Dunlop
Uno de los puntos donde la Classic V3 justifica técnicamente su valor es en el contacto con el asfalto. La incorporación de llantas Dunlop de serie es, quizás, la mejora más importante en términos de seguridad activa. Históricamente, las motos de este segmento suelen equipar compuestos de caucho rígido para prolongar la vida útil, sacrificando el agarre en superficies húmedas.
Al optar por una marca de prestigio como Dunlop, AKT eleva drásticamente el coeficiente de fricción, reduciendo la distancia de frenado en las críticas condiciones de lluvia de ciudades como Bogotá. Esto, sumado a los rines de aluminio dorados Murelli, no solo reduce las masas no suspendidas —mejorando la agilidad de la dirección—, sino que otorga una rigidez estructural superior frente a los rines de radio tradicionales.
Equipamiento con propósito funcional
La estética de esta edición especial se complementa con accesorios que refuerzan su identidad, pero con utilidades claras:
- Protector de farola tipo persiana: Blindaje real contra impactos de piedras en carretera.
- Fuelles de caucho en suspensión: Un escudo vital para evitar que el polvo y el barro rayen las barras, prolongando la vida de los retenedores.
- Defensa tubular: Protección indispensable para la integridad del motor y las piernas del conductor ante caídas laterales.

¿Vale la pena la inversión extra?
La brecha de precio entre la versión base ($5.490.000) y la Classic V3 ($6.090.000) es de $600.000. Desde una perspectiva financiera, si un usuario intentara instalar por separado los rines de aluminio, las llantas de marca, el manubrio de aleación y realizar el trabajo de pintura especial, el costo superaría fácilmente el millón de pesos.
Por lo tanto, la propuesta liderada por el equipo de AKT es lógicamente competitiva. La marca ha entendido que el motociclista actual valora la “personalización de fábrica”, contando con el respaldo y la garantía institucional de la compañía en todo el territorio nacional.
Veredicto
La AKT NKD 125 Classic V3 es la prueba de que un modelo consagrado puede reinventarse sin traicionar su esencia. Su éxito sostenido radica en su honestidad técnica: no pretende competir en prestaciones de alta gama, pero ofrece una plataforma robusta que ahora se viste de gala para demostrar que la movilidad de bajo costo también puede tener estilo y seguridad reforzada. Es la consolidación de un ícono de las calles colombianas que se niega a ceder su trono.
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