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Se aplaza la doble certificación para carros de EE. UU. en Colombia
El Gobierno de Colombia oficialmente pedirá un aplazamiento de la normativa que exigía exclusivamente la certificación europea CEPE a partir del 2 de mayo, excluyendo los estándares estadounidenses FMVSS.
El Gobierno de Colombia ha decidido dar marcha atrás, al menos temporalmente, en la implementación de una regulación que habría cambiado drásticamente los requisitos para la importación de vehículos y autopartes provenientes de Estados Unidos. Esta decisión llega tras fuertes presiones diplomáticas y amenazas comerciales por parte de Washington, que consideró la medida como una barrera comercial desleal.
Una normativa que generó tensión bilateral
En el centro de la controversia se encuentra una resolución, aprobada durante el Gobierno de Iván Duque, que establecía que a partir del 2 de mayo de 2025, Colombia solo aceptaría la certificación CEPE (Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas) para la importación de vehículos, excluyendo el estándar FMVSS (Federal Motor Vehicle Safety Standards) utilizado por la industria automotriz estadounidense.
Esta medida habría obligado a los fabricantes norteamericanos a adaptar sus vehículos a los estándares europeos para poder comercializarlos en Colombia, o simplemente quedar fuera del mercado, afectando aproximadamente 700 millones de dólares en exportaciones anuales hacia nuestro país.
La respuesta contundente de Estados Unidos
La reacción de Washington no se hizo esperar. A través de una comunicación oficial, Jamieson Greer, director de la oficina del representante comercial estadounidense (USTR), calificó la medida colombiana como una ‘práctica comercial desleal’ y advirtió sobre posibles ‘acciones coercitivas’ si el país no revertía su decisión.
En el lenguaje diplomático internacional, estas “acciones coercitivas” suelen traducirse en represalias comerciales que podrían haber afectado sectores estratégicos de la economía colombiana, más allá de los ya implementados aranceles universales del 10% que Estados Unidos aplica a diversos productos.
Una misión diplomática para desactivar la tensión
Según fuentes oficiales consultadas por Bloomberg, la ministra de Comercio (e), Cielo Rusinque, acompañada por el embajador Daniel García-Peña, viajará este jueves 24 de abril a Washington para reunirse con altos funcionarios del gobierno estadounidense, incluido el propio Jamieson Greer.
El objetivo principal de esta visita será solicitar formalmente un aplazamiento de la aplicación de la nueva norma de certificación vehicular, buscando generar un espacio de diálogo que permita encontrar soluciones técnicas que satisfagan a ambas partes.
“Queremos resolver el asunto, mirar cómo lo logramos, resolver las inquietudes legítimas que tienen los norteamericanos. También plantear nuestra agenda porque estamos convencidos de que el comercio es un factor fundamental para los dos países“, expresó el embajador García-Peña respecto a la próxima reunión.
Certificaciones técnicas: más que un detalle burocrático
Para entender la magnitud del conflicto, es importante comprender que las certificaciones CEPE y FMVSS representan sistemas técnicos diferentes mediante los cuales se garantiza que los vehículos cumplen con estándares mínimos de seguridad, calidad y protección ambiental.
Aunque ambos sistemas buscan objetivos similares, sus metodologías y especificaciones difieren significativamente. En la práctica internacional, el reconocimiento mutuo de estándares simplifica el comercio; la exclusión de uno, como pretendía Colombia con el FMVSS, genera barreras técnicas que pueden interpretarse como proteccionismo.
Una agenda bilateral más amplia
Más allá de resolver la controversia inmediata sobre las certificaciones, la ministra Rusinque ha señalado que Colombia busca aprovechar la coyuntura para plantear otros temas de interés en la relación comercial bilateral.
“Para mencionarlos, en el caso de Colombia, incluyen mejores condiciones para nuestras exportaciones de acero y aluminio, acelerar los procesos de admisibilidad sanitaria en Estados Unidos, un acceso real a nuestro biodiésel de aceite de palma, entre otros“, indicó Rusinque durante un evento público reciente.
El sector automotriz respira aliviado
La decisión de aplazar la implementación de la normativa ha sido bien recibida por el sector automotriz colombiano, particularmente por la Asociación Nacional De Movilidad Sostenible (Andemos), que ya había recomendado establecer un período de transición de entre 16 y 24 meses para que los importadores pudieran adaptarse a los nuevos requisitos.
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Esta flexibilidad permitiría a las compañías ajustar gradualmente sus procesos y minimizar el impacto en el mercado, evitando una disrupción en la oferta de vehículos que podría haber afectado tanto a distribuidores como a consumidores finales.
Buscando un equilibrio entre soberanía y pragmatismo comercial
El caso ilustra el delicado equilibrio que los países deben mantener entre la implementación de políticas soberanas en materia de seguridad y estándares técnicos, y las realidades del comercio internacional, especialmente cuando se trata de socios comerciales de gran envergadura.
La expectativa ahora es que Estados Unidos acepte este compás de espera y que ambas partes puedan trabajar en soluciones técnicas, como acuerdos de equivalencia, que permitan a los vehículos estadounidenses mantener su acceso al mercado colombiano sin comprometer los objetivos de seguridad o los intereses industriales del país.
Este episodio sirve como recordatorio de las complejas dinámicas que subyacen en las relaciones comerciales internacionales, donde las decisiones técnicas pueden rápidamente escalar a controversias diplomáticas con potenciales consecuencias económicas significativas.
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