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Ya no buscan potencia: el nuevo perfil del hombre que compra carro en Colombia
La obsesión histórica por los caballos de fuerza y la potencia cede terreno ante la eficiencia energética y el ecosistema digital. Con un crecimiento del 115% en la venta de eléctricos, el hombre colombiano redefine su relación con el automóvil hacia una decisión más racional que mecánica.
Durante décadas, la industria automotriz cimentó su comunicación en una premisa inamovible: para el público masculino, el valor de un vehículo se medía en la contundencia de su motor. El torque, la aceleración de 0 a 100 km/h y la cilindrada eran los argumentos definitivos en las salas de ventas. Sin embargo, en este 2026, los datos sugieren que estamos ante el fin de esa era. El comprador hombre en Colombia ha mutado; hoy, su interés se ha desplazado de los cilindros hacia los microchips y la sostenibilidad.
El fenómeno eléctrico en cifras
El cambio de mentalidad tiene un respaldo estadístico contundente. Según cifras del RUNT, consolidadas por Fenalco y la ANDI, durante 2025 se matricularon 19.724 vehículos eléctricos en el país, lo que representa un incremento del 115% frente al año anterior. Este salto cuántico no es solo un indicador de disponibilidad de producto, sino una señal de que el consumidor está priorizando la movilidad inteligente sobre la potencia tradicional.
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En la actualidad, los vehículos electrificados —sumando híbridos y eléctricos puros— ya alcanzan en algunos meses hasta un tercio del total de las ventas nacionales. Este escenario ha obligado a las marcas a reconfigurar sus estrategias de asesoría para un cliente que llega a la vitrina mucho más informado y con preguntas técnicas que antes eran inexistentes.
De los caballos de fuerza al ecosistema tecnológico
¿Qué pregunta hoy un hombre al comprar un carro? La lista de prioridades ha dado un giro de 180 grados. En lugar de indagar por el “rugido” del escape, el foco está en la autonomía real para el uso diario y la integración tecnológica. La conectividad en la nube y las actualizaciones OTA (Over-The-Air) se han convertido en accesorios de serie más valorados que un motor de gran desplazamiento.
La seguridad también ha escalado posiciones. El comprador actual analiza con lupa los sistemas ADAS (Asistencia Avanzada a la Conducción), buscando que el vehículo no solo sea un medio de transporte, sino un entorno seguro y preventivo. El automóvil ha dejado de ser una máquina aislada para transformarse en una extensión del estilo de vida digital del propietario.
Eficiencia operativa como decisión de negocio
La compra ya no es solo emocional; es una jugada financiera estratégica. “El nuevo comprador masculino es más racional. La decisión ya no gira únicamente en torno al desempeño, sino en torno al valor integral que recibe por su inversión”, explica Diego Zárate, Gerente General de Geely Colombia.
Factores como los incentivos tributarios, la exención de Pico y Placa y, sobre todo, la reducción drástica en los costos de mantenimiento y combustible, son los nuevos “caballos de fuerza”. En un entorno económico volátil, el hombre colombiano ve en la electrificación una forma de blindar su patrimonio, optimizando el costo por kilómetro recorrido.
Geely: ingeniería global para un nuevo paradigma
Marcas como Geely, que forma parte del gigante Zhejiang Geely Holding Group (dueño de Volvo, Zeekr y Lynk & Co), han capitalizado esta tendencia. Con centros de I+D en ciudades como Gotemburgo y Frankfurt, la marca ha inyectado una sensibilidad tecnológica que resuena con este nuevo perfil de usuario.
El liderazgo masculino en el sector motor, tradicionalmente asociado al estereotipo de la velocidad, se está resignificando en este mes del hombre. Hoy, liderar el camino implica tomar decisiones alineadas con el futuro energético y la responsabilidad ambiental, sin renunciar al lujo o al diseño, pero bajo una lógica de visión a largo plazo.
En la transformación del perfil del comprador en Colombia es irreversible. Ya no se busca dominar la vía mediante la fuerza bruta, sino mediante la gestión inteligente de los recursos. Las marcas que logren ofrecer no solo un vehículo, sino un servicio de posventa robusto y una plataforma digital fluida, serán las que dominen el mercado en esta nueva era donde el silencio del motor eléctrico grita más fuerte que el antiguo V8.
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