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BYD alcanzó los 10.000 vehículos producidos en su fábrica de Brasil
Apenas semanas después de inaugurar su complejo en Camaçari, la marca BYD activa el turno nocturno y confirma que Brasil será su mayor hub de exportación fuera de Asia.
En la industria automotriz tradicional, escalar una planta de cero a producción masiva suele tomar meses de calibración. Sin embargo, BYD ha decidido reescribir los manuales de manufactura en Sudamérica. Apenas unas semanas después del corte de cinta oficial el pasado 9 de octubre, el complejo industrial de Camaçari (Bahía) ha alcanzado el hito de las 10.000 unidades producidas, confirmando que su desembarco en la región no es un experimento, sino una toma de posición agresiva y veloz.
Este logro no es solo simbólico; es la prueba operativa de que la fábrica ya está despachando volumen real a los concesionarios, enfocándose en tres modelos estratégicos para el mercado latino: el urbano BYD Dolphin Mini, el sedán híbrido BYD King y el SUV BYD Song Pro.
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Turno nocturno y expansión laboral
La demanda ha obligado a acelerar la maquinaria. A principios de noviembre, la compañía activó un segundo turno de producción, incorporando a 120 nuevos colaboradores para mantener las líneas de ensamblaje operando durante la noche.
“La producción de 10.000 vehículos marca un momento histórico. En tan poco tiempo hemos demostrado capacidad productiva, tecnología y eficiencia industrial”, señaló Tyler Li, presidente de BYD en Brasil. Esta agilidad logística busca evitar los cuellos de botella de importación que suelen afectar a las marcas asiáticas, garantizando stock inmediato.
La promesa a Lula: 600.000 carros al año
Pero las 10.000 unidades son solo el calentamiento. El complejo de Camaçari, erigido sobre los terrenos de una antigua planta de Ford, tiene una hoja de ruta faraónica. La fase actual contempla una capacidad de 150.000 vehículos anuales, que subirá a 300.000 en una segunda etapa.
Sin embargo, la ambición real se reveló en una reunión de alto nivel entre Wang Chuanfu, fundador y CEO global de BYD, y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. El directivo se comprometió a duplicar la meta final, proyectando una capacidad instalada de 600.000 vehículos por año. Esto convertiría a Brasil en el centro neurálgico de la marca para abastecer a todo el continente americano, reduciendo la dependencia de los envíos transoceánicos desde China.
Dominio aplastante del mercado
La urgencia por producir localmente responde a un dominio comercial abrumador. En solo tres años de operación en Brasil, BYD ha registrado más de 100.000 vehículos electrificados.
Las cifras de Fenabrave son contundentes: BYD vende hoy siete veces más que su competidor eléctrico más cercano. De hecho, su volumen de ventas es casi el triple de la suma de todos los competidores ubicados entre el segundo y el décimo puesto en el ranking de eléctricos.
“Estamos transformando la forma en que los brasileños se relacionan con la movilidad”, afirmó Alexandre Baldy, vicepresidente senior de la filial. Con una red que ya supera los 200 concesionarios y apunta a los 250, BYD cierra el 2025 enviando un mensaje claro a la industria: el futuro eléctrico de Sudamérica se habla en portugués… con acento mandarín.
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