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Calidad del aire en Colombia preocupa: carros ineficientes empeoran la crisis

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Mientras en Europa y Asia las normativas de emisiones y consumo se endurecen cada año, obligando a los fabricantes a desarrollar motores de altísima eficiencia, en Colombia el panorama es preocupante. Según datos recientes revelados por la organización Movilizatorio, al país continúan ingresando vehículos con tecnologías que ya han sido descartadas o prohibidas en otras latitudes.

Esta brecha tecnológica no es solo un asunto de fichas técnicas; tiene un costo humano. El 99,3 % de los colombianos respira aire contaminado, un factor ambiental que, según los estudios, le resta más de un año de esperanza de vida a la población.

La urgencia de un estándar de eficiencia en Colombia

El núcleo del problema radica en la ausencia de un estándar de eficiencia energética obligatorio para vehículos livianos. Sin esta regla de juego clara, el mercado local corre el riesgo de convertirse en un receptor de inventarios rezagados tecnológicamente.

Calidad del aire en Colombia preocupa carros ineficientes empeoran la crisis
Foto: Cortesía

La propuesta presentada busca que Colombia exija carros que consuman menos recursos (ya sea gasolina, diésel o electricidad) para recorrer la misma distancia. Adoptar esta medida traería tres beneficios tangibles:

  1. Salud Pública: Reducción drástica de emisiones nocivas en los centros urbanos.
  2. Economía familiar: Un vehículo eficiente recorre más kilómetros por galón o kilovatio, aliviando el gasto mensual en un contexto de combustibles costosos.
  3. Modernización del parque: Impediría que el país sea el destino final de motores ineficientes que ya no tienen cabida en mercados desarrollados.
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Rompiendo la burbuja

Para traducir estos conceptos técnicos al ciudadano de a pie, Movilizatorio desplegó la iniciativa “Vida fuera de la burbuja”. A través de una experiencia sensorial que convocó a más de 400 personas, se abrió el debate sobre por qué aceptamos vehículos que no pasarían las pruebas en otros países.

“Un estándar de eficiencia no es un tema aislado: es una herramienta para proteger la salud de nuestras ciudades, reducir costos para los hogares y evitar que sigan entrando al país vehículos que deterioran el aire que respiramos”, explicó Alejandra Ucrós, directora de Programas en Movilizatorio y experta en sostenibilidad y acción climática.

El derecho a saber lo que compramos

Uno de los puntos clave de la discusión es la información al consumidor. La implementación de un estándar vendría acompañada de un etiquetado vehicular claro. Similar a lo que ocurre con los electrodomésticos, el comprador tendría derecho a saber, antes de firmar el cheque, cuánto contamina y cuánto consume realmente ese automóvil.

La transición hacia tecnologías más limpias no puede depender solo de la voluntad de las marcas o del poder adquisitivo para comprar un eléctrico premium; requiere un marco regulatorio que eleve la vara para todos. La ciudadanía merece un parque automotor compatible con el futuro global, no con el pasado de otros.

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