DEPORTES
Christian Horner no fue el único en salir: Red Bull sacó a otros dos de su equipo
La salida de Christian Horner de Red Bull Racing no fue una simple destitución; fue el epicentro de un terremoto que ha sacudido toda la estructura de poder en Milton Keynes. Aunque la atención se centró en la figura del histórico jefe de equipo, la maniobra fue mucho más profunda. Horner no se fue solo. Junto a él, otros dos directivos de su círculo de confianza fueron relevados de sus funciones, confirmando que esto no es una crisis deportiva, sino una purga en toda regla.
Más allá del jefe de equipo: Los otros despedidos
Según información del portal RacingNews365, la mañana del miércoles fue de reuniones de alta tensión en la sede de Red Bull. El resultado fue la salida de tres figuras clave:
- Christian Horner: Aunque técnicamente fue “relegado de sus funciones”, en la práctica es un despido. El arquitecto de los éxitos del equipo se despidió de sus empleados antes de que se emitiera cualquier comunicado oficial.
- Paul Smith: El Director de Comunicaciones y redes sociales, considerado el brazo derecho de Horner en la gestión mediática, también fue relevado. Su salida explica en parte la caótica comunicación del equipo, que vio cómo la noticia se filtraba antes de poder controlarla.
- Oliver Hughes: El Director Comercial y de Marketing del grupo, con más de ocho años en la compañía, fue el tercer directivo en caer.
La salida simultánea de estos tres altos cargos demuestra que la decisión no responde a un simple mal resultado deportivo, sino a una reestructuración completa de la cúpula directiva.
Desmontando las teorías: ¿Por qué ahora?
La pregunta que resuena en el paddock es: ¿cuál es la verdadera razón detrás de esta purga? Las teorías son múltiples, pero muchas carecen de lógica.
- El escándalo con la empleada: Aunque es la explicación más fácil, los tiempos no cuadran. El caso estalló hace año y medio y todas las resoluciones, internas y externas, fueron favorables a Horner. Un despido ahora, sin una nueva sentencia judicial, no tiene sentido.
- Exigencia de Verstappen o Marko: La idea de que Helmut Marko (82 años) forzara la salida de quien ha sido su socio durante 20 años es, como poco, absurda. Que Max Verstappen lo exigiera es una posibilidad, pero no hay razones de peso expuestas. El propio Max ha dicho que los conflictos entre su padre y Horner eran cosa de “mayorcitos”.
La pista clave: Un choque de poder por el control del equipo
La razón más plausible parece ser una lucha de poder interna. No es un secreto que Christian Horner mantenía excelentes relaciones con la rama tailandesa de Red Bull, propietaria del 51% de la compañía. Tampoco es un secreto que, tras la muerte del fundador Dietrich Mateschitz, Horner presentó un plan para asegurar el futuro del equipo con nuevos inversores si la compañía de bebidas energéticas decidía dar un paso al costado.
Esta maniobra pudo haber sido interpretada por la cúpula austriaca de Red Bull como un intento de Horner de tomar el control total del equipo, una línea roja que no estaban dispuestos a tolerar. El despido contundente, sin una salida “dulce” ni honores, sugiere una pérdida total de confianza, una razón que va más allá de los resultados en la pista.
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El momento de la purga es, objetivamente, terrible. A seis meses del desarrollo de los nuevos monoplazas, el equipo se queda sin su líder histórico y nombra a un sustituto, Laurent Mekies, que estaba en la escudería ‘amiga’ Racing Bulls. Este vacío de poder en un momento crítico difícilmente no afectará al rendimiento del coche de 2026.
Red Bull ha sacrificado la estabilidad en el altar del control corporativo. La purga ha sido ejecutada, pero la onda expansiva de este terremoto apenas comienza a sentirse.
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