MOTOS
Colombia aplaza la implementación de la norma técnica de frenos para motocicletas hasta 2026
La exigencia en Colombia, que debía salvar vidas a partir de 2025, se pospone un año por falta de infraestructura y presiones internacionales, dejando en un limbo la seguridad de miles de motociclistas.
Era una de las medidas de seguridad vial más esperadas y necesarias para el parque automotor colombiano, pero acaba de recibir un frenazo en seco. El Ministerio de Transporte ha decidido aplazar por un año, hasta octubre de 2026, la entrada en vigor de la norma que obliga a que todas las motocicletas nuevas vendidas en el país cuenten con sistemas de frenos ABS o CBS. La decisión, aunque justificada por problemas técnicos y logísticos, representa un duro golpe para la seguridad de los motociclistas, el actor vial más vulnerable de nuestras carreteras.
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Una norma para salvar vidas: ¿Qué se exigía?
La Resolución 20223040062115 de 2022 era clara y contundente. A partir de octubre de 2025, se establecía un nuevo estándar mínimo de seguridad en el frenado:
- Las motocicletas de 50 cc a 150 cc debían equipar, como mínimo, un sistema de frenos combinados (CBS) o, preferiblemente, frenos antibloqueo (ABS).
- Las motocicletas de más de 150 cc debían equipar obligatoriamente frenos ABS.
Esta medida buscaba reducir drásticamente una de las principales causas de siniestralidad en motos: el bloqueo de las ruedas en una frenada de emergencia, que provoca la pérdida de control y la caída.
La cruda realidad: ¿Por qué se aplazó la medida?
Aunque la intención era buena, la ejecución se encontró con la dura realidad. El Gobierno ha aplazado la norma argumentando tres razones principales que evidencian una falta de preparación:
- Falta de infraestructura de certificación: Colombia, a día de hoy, no cuenta con un sistema nacional operativo para certificar y homologar que los sistemas de frenos de las nuevas motos cumplan con la norma.
- Presiones y recomendaciones internacionales: Organizaciones como la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE) y Estados Unidos recomendaron al país adoptar estándares armonizados globalmente, lo que implica tener la capacidad institucional para hacerlo, algo que aún no se ha logrado.

- Impacto económico y comercial: La industria advirtió sobre el riesgo de crear barreras comerciales y la necesidad de tiempo para que fabricantes e importadores pudieran adaptar sus líneas de producción y certificar sus componentes a nivel internacional.
Un año de espera: ¿Qué significa para el motociclista?
En la práctica, esta prórroga significa que, durante al menos un año más, se seguirán vendiendo en Colombia miles de motocicletas nuevas sin estos sistemas de seguridad vitales. Para el comprador, esto implica que la responsabilidad de elegir una moto segura recaerá enteramente en su criterio y su bolsillo, y no en un estándar mínimo garantizado por el Estado.
En un país donde la motocicleta es la principal herramienta de transporte y trabajo para millones, y donde las cifras de siniestralidad son alarmantes, este aplazamiento es una noticia preocupante.
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La nueva hoja de ruta: Octubre de 2026
El Gobierno y la industria ahora tienen un año para ponerse al día. La tarea es clara: establecer la infraestructura de certificación, armonizar la normativa con los estándares internacionales y asegurar que la transición se haga de manera ordenada.
La seguridad de los motociclistas no puede seguir siendo la variable de ajuste en la ecuación de la movilidad. La cuenta regresiva ha comenzado de nuevo, y esta vez, no hay excusas para no llegar a la meta.
REVISTA TURBO
