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Cuidado al comprar ciclomotores: podrían ocultar requisitos legales de tránsito

Vendedores inescrupulosos omiten mencionar que estos ciclomotores requieren SOAT, matrícula y licencia, mientras la ANDI alerta sobre el crecimiento de ventas irregulares. Aprenda a distinguir entre una verdadera bicicleta eléctrica y un ciclomotor disfrazado.

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Un nuevo tipo de irregularidad está creciendo aceleradamente en las calles colombianas. La Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI ha detectado un preocupante aumento en la comercialización de ciclomotores bajo condiciones que bordean la ilegalidad, poniendo en riesgo tanto a compradores desprevenidos como al resto de actores viales.

La problemática va más allá de una simple informalidad comercial. Según el gremio, estos vehículos se venden deliberadamente sin informar a los compradores sobre los requisitos establecidos en la Resolución 160 de 2017 del Ministerio de Transporte, creando una peligrosa burbuja de desinformación que eventualmente estalla cuando los conductores enfrentan controles de tránsito.

El engaño que circula en locales improvisados

Lo más alarmante de esta tendencia es el método de comercialización. Los ciclomotores están apareciendo a la venta en lugares insólitos como droguerías, tiendas misceláneas y establecimientos sin ninguna experiencia en movilidad, donde los vendedores aseguran falsamente que:

No necesitan matrícula ni SOAT” “Se pueden conducir sin licencia” “Está permitido circular por ciclorrutas” “No es obligatorio usar casco ni elementos de protección”

Las cifras que delatan la magnitud del problema

El contraste entre las estadísticas oficiales y la realidad de las calles revela la dimensión de esta problemática:

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Mientras el registro formal de ciclomotores en el RUNT experimentó una caída del 51% entre 2022 y 2024, las importaciones de vehículos clasificados como ‘bicicletas eléctricas’ (muchos de los cuales son en realidad ciclomotores disfrazados) se dispararon un asombroso 700% solo en el último año.

Foto: FreePik

Este desequilibrio refleja una migración masiva hacia canales de comercialización informales donde se evaden los controles regulatorios y las responsabilidades legales asociadas a estos vehículos.

¿Bicicleta eléctrica o ciclomotor? La clave está en estos detalles

Para no caer en esta trampa, los compradores deben aprender a identificar las diferencias fundamentales entre una verdadera bicicleta eléctrica y un ciclomotor:

Una bicicleta eléctrica legítima nunca supera los 35 kg de peso, tiene una velocidad máxima asistida de 25 km/h y su motor no excede los 350 vatios de potencia. Además, su funcionamiento depende exclusivamente del pedaleo activo, ya que la asistencia eléctrica se detiene automáticamente cuando el usuario deja de pedalear. Estas características la diferencian claramente de vehículos como los ciclomotores, que requieren matrícula, SOAT y licencia de conducción, por lo que si usted tiene un ciclo motor que no cumple con las características, puede ser multado por no portar los documentos legales.

Si es un ciclomotor (y requiere todos los documentos):

Un ciclomotor generalmente supera los 35 kg de peso, puede alcanzar velocidades mayores a 25 km/h y cuenta con un motor que excede los 350 vatios (incluso algunos modelos llegan hasta los 4000 vatios).

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A diferencia de las bicicletas eléctricas legales, este tipo de vehículo incluye acelerador y puede moverse sin necesidad de pedalear. Debido a sus características, está clasificado como vehículo automotor, por lo que requiere matrícula, SOAT y licencia de conducción para circular legalmente.

Además, no está permitido su uso en ciclorrutas, ya que están diseñadas exclusivamente para bicicletas convencionales o eléctricas que cumplan con los límites de peso, potencia y asistencia al pedaleo. Su circulación debe hacerse en vías públicas bajo las normas de tránsito aplicables a motocicletas.

Por ello la ANDI menciona que es importante reforzar los controles, sancionar a los comercializadores irresponsables, actualizar la clasificación de vehículos de dos ruedas y desarrollar campañas informativas que aclaren a los consumidores los requisitos legales para cada tipo de vehículo.

Mientras tanto, el consejo para quienes consideren adquirir uno de estos vehículos es simple: desconfíe de ofertas que parezcan demasiado convenientes y de vendedores que minimicen las responsabilidades legales. Lo que parece un ahorro inicial puede convertirse rápidamente en multas, inmovilizaciones y, en el peor de los casos, graves problemas de seguridad.

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