MECÁNICA
Conozca el frenado automático: lo puede salvar en un accidente
Conozca el ecosistema tecnológico que anticipa colisiones y corrige distracciones, al frenar automáticamente, una herramienta vital en un país donde el 60 % de los siniestros viales son evitables según la ANSV.
La seguridad vial en Colombia atraviesa un cambio de paradigma impulsado por la inteligencia artificial. Según cifras de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), más del 60 % de los siniestros en el país tienen un origen común: el error humano. Distracciones, microsueños o errores de cálculo en la velocidad de respuesta son variables que la ingeniería automotriz busca neutralizar mediante los sistemas ADAS (Advanced Driver Assistance Systems). Lo que antes era una exclusividad de las berlinas de lujo alemanas, hoy es el estándar de seguridad que ya circula por las calles de Bogotá, Medellín y Cali.
El ecosistema preventivo: ¿Cómo funcionan los ADAS?
Técnicamente, los sistemas ADAS no son un solo componente, sino una red de sensores, cámaras de alta definición y radares de ondas milimétricas que monitorean el entorno del vehículo en 360 grados. Este “copiloto digital” procesa información en milisegundos para ejecutar funciones críticas como el frenado autónomo de emergencia, la asistencia de mantenimiento de carril y la alerta de colisión frontal.
A diferencia de un conductor humano, cuya atención puede fluctuar por el cansancio, estos sistemas mantienen un nivel de alerta constante. En entornos urbanos complejos, donde la interacción con peatones y motociclistas es impredecible, las tecnologías de visión periférica de 540° (que permiten ver incluso lo que sucede debajo del chasis) eliminan los puntos ciegos estructurales, elevando el estándar de protección proactiva.
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Democratización tecnológica: El caso Deepal en Colombia
Uno de los hitos más relevantes de este 2026 es que la seguridad asistida ha dejado de ser un opcional costoso. Marcas como Deepal, representada por el Grupo Vardí —organización con más de 65 años de trayectoria en el sector—, han integrado sistemas ADAS de serie en sus modelos base.
Referencias como el Deepal S05 y el Deepal S07 han obtenido la calificación de 5 estrellas Euro NCAP, gracias a su capacidad para intervenir en la dirección y los frenos de forma autónoma ante un riesgo inminente. Por su parte, el Deepal G318 traslada esta inteligencia al terreno off-road, demostrando que la asistencia electrónica es igual de valiosa en una trocha que en una avenida congestionada.
Asistencia contra la fatiga y el error de reacción
En trayectos largos por las cordilleras colombianas, la fatiga es el enemigo silencioso. Los sistemas modernos incorporan la detección de fatiga del conductor, que analiza patrones de parpadeo y movimientos del volante para sugerir paradas técnicas. “Hoy, la seguridad ya no depende solo de la habilidad del conductor, sino de cómo la tecnología lo asiste en tiempo real”, explica Juan Carlos López, Gerente General de Deepal y Changan en Colombia.

Esta “seguridad asistida” permite que, ante una distracción momentánea con el celular o el sistema de infoentretenimiento, el vehículo actúe como un escudo. Si el sistema detecta que el carro que precede frena bruscamente y el piloto no reacciona, el control de crucero adaptativo y el asistente de frenado entran en acción para evitar el impacto o, al menos, mitigar significativamente sus consecuencias físicas.
El respaldo técnico del Grupo Vardí
La efectividad de los sistemas ADAS depende estrictamente de su calibración y mantenimiento. En el país, el Grupo Vardí ha consolidado una red de más de 40 puntos de atención en 13 ciudades, garantizando que el software de marcas como Changan y Deepal reciba las actualizaciones necesarias. Con más de 8.100 vehículos vendidos por la marca en la última década, el soporte de posventa se vuelve el pilar que sostiene la confianza en estas nuevas arquitecturas inteligentes.
En un mercado colombiano que avanza hacia la movilidad electrificada, que el vehículo sea capaz de “pensar” y reaccionar por nosotros es la mejor garantía de que nuestra inversión protege lo más valioso: la vida de quienes van a bordo y de quienes comparten la vía.
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