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EEUU multó a Mercedes-Benz por 150 millones de dólares
Una década después del escándalo que sacudió al mundo motor, Mercedes Benz acuerda una indemnización millonaria por usar software ilegal en 200.000 vehículos.
El fantasma del Dieselgate, ese escándalo de emisiones que comenzó con Volkswagen en 2015, sigue cobrando facturas en la industria alemana. Esta vez, el turno de pasar por caja ha sido para Mercedes-Benz. La marca ha alcanzado un acuerdo definitivo con las autoridades de Estados Unidos para pagar cerca de 150 millones de dólares y poner fin a las demandas colectivas de 48 estados por el uso de dispositivos de desactivación (defeat devices) en sus motores diésel.
La noticia, confirmada por la fiscal general de Nueva York, Letitia James, cierra uno de los últimos grandes frentes legales de la compañía en suelo americano, pero deja una mancha en el historial de ingeniería de la marca: vehículos que prometían ser “limpios” contaminaban hasta 40 veces más de lo permitido en condiciones reales.
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El truco del software
La investigación, que abarca modelos vendidos entre 2008 y 2017, concluyó que más de 200.000 unidades (incluyendo las populares camionetas Sprinter y los SUVs de la Clase GLE y GL) estaban equipadas con un software capaz de detectar cuándo el vehículo estaba en un banco de pruebas.
Al identificar el test, el sistema activaba los controles de emisiones al máximo para pasar la inspección. Sin embargo, en carretera, estos controles se relajaban para mejorar el rendimiento, liberando óxidos de nitrógeno (NOx) muy por encima del límite legal. “Mercedes prometió autos limpios, pero vendió vehículos que ponían en riesgo la salud pública”, sentenció la fiscal James.
La letra menuda del acuerdo
El pago se divide en dos frentes. De los 150 millones, 120 millones se desembolsarán de inmediato a los estados demandantes. Los restantes 29,6 millones quedan como una sanción suspendida, condicionada a que la marca cumpla con reparar, retirar o recomprar las unidades afectadas que aún circulan.
Para el propietario de a pie, también hay compensación. Aquellos que lleven su vehículo al concesionario para instalar la actualización de software aprobada recibirán un cheque de 2.000 dólares (unos 8 millones de pesos colombianos al cambio).
El fin de una era
Este acuerdo se suma a los 1.500 millones de dólares que la marca ya había pagado en 2020 a las autoridades federales por el mismo concepto. Aunque desde la casa matriz aseguran que las provisiones financieras ya estaban hechas y no afectarán el balance del grupo, el mensaje es claro: la era del diésel en los vehículos de pasajeros en Estados Unidos ha muerto por asfixia legal y regulatoria.
Mientras Volkswagen pagó más de 25.000 millones en su momento, Mercedes logra cerrar su capítulo por una fracción de ese costo, pero con la lección aprendida de que en la ingeniería moderna, la verdad técnica no se puede ocultar con líneas de código.
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