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Ford dejará la carrera por los carros eléctricos: esto pasará en sus fábricas
La marca del óvalo da un giro de 180 grados ante la baja demanda y el cambio político en EE. UU. La Ford F-150 Lightning eléctrica muere para dar paso a híbridos y sistemas de autonomía extendida.
La luna de miel de la industria automotriz estadounidense con el carro eléctrico ha terminado abruptamente. En una decisión que sacude los cimientos de Detroit, Ford Motor Company ha anunciado un cambio radical en su hoja de ruta: abandona la producción de sus vehículos eléctricos más grandes y emblemáticos para refugiarse nuevamente en la rentabilidad de la gasolina y la tecnología híbrida.
El costo de este “baño de realidad” es astronómico. La compañía asumirá un cargo extraordinario de 19.500 millones de dólares, una cifra que refleja la amortización de fábricas, herramientas y desarrollos que ya no verán la luz. La razón es una tormenta perfecta: una demanda estancada y un entorno político hostil tras el regreso de las políticas de Donald Trump.
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El efecto político y la rentabilidad
La estrategia de electrificación masiva de Ford dependía, en gran medida, de los incentivos federales. Sin embargo, la nueva administración estadounidense ha retirado las ventajas fiscales y relajado las normas de emisiones, eliminando la presión artificial para vender eléctricos.
Ante este escenario, Ford ha optado por el pragmatismo financiero. “En lugar de gastar miles de millones más en vehículos eléctricos de gran tamaño que ahora no tienen una vía de rentabilidad, estamos destinando ese dinero a áreas de mayor retorno”, sentenció Andrew Frick, jefe de operaciones de la marca.
Adiós al ‘Rayo’, hola al EREV
La víctima más ilustre de este recorte es la F-150 Lightning. La versión 100% eléctrica de la pick-up más vendida del mundo dejará de producirse en su forma actual. También se cancela el proyecto “T3”, que prometía ser la camioneta eléctrica de nueva generación.
¿El reemplazo? Ford apuesta por la tecnología EREV (Vehículo Eléctrico de Autonomía Extendida). A diferencia de un eléctrico puro, estos vehículos se mueven con motores eléctricos pero cuentan con un generador a gasolina a bordo que recarga las baterías en marcha, eliminando la ansiedad de rango y la dependencia de cargadores, una solución técnica mucho más lógica para el trabajo pesado en territorios vastos.
Tennessee vuelve a la gasolina
El cambio de rumbo tiene consecuencias industriales inmediatas. La megafábrica de Tennessee, diseñada originalmente para escupir 500.000 camionetas eléctricas al año, será reconvertida para ensamblar camionetas de gasolina. Además, se disuelve la empresa conjunta de baterías con la surcoreana SK On, un movimiento que por sí solo cuesta 6.000 millones de dólares.
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El ‘Plan B’: Híbridos y el auto de 30.000 dólares
Ford no abandona la electricidad, pero cambia el enfoque. La nueva meta es que para 2030, el 50% de sus ventas globales provenga de una mezcla de híbridos, EREVs y eléctricos puros.
La esperanza eléctrica ahora recae en un proyecto “skunkworks” en California: un equipo dedicado a desarrollar una plataforma para vehículos eléctricos asequibles, con un precio objetivo de 30.000 dólares, previstos para llegar al mercado en 2027.
Con esta maniobra, Ford se convierte en el primer gran fabricante en admitir públicamente que la transición “todo eléctrico” fue prematura, reorientando su capital hacia lo que el mercado realmente compra hoy: híbridos y combustión eficiente.
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