DEPORTES
GP de Japón: Verstappen probó un GT500 de Nissan, y expulsó a un periodista
El tetracampeón Max Verstappen protagoniza un inicio de GP eléctrico: mientras explora el alto rendimiento del Super GT bajo la lluvia, endurece su postura ante los medios con la expulsión de un periodista de la sala.
El ambiente en el Circuito de Suzuka ha alcanzado una temperatura crítica antes de que se apague el primer semáforo. Max Verstappen, el hombre que siempre deja de que hablar en el automovilismo y la Fórmula 1, ha vuelto a demostrar por qué es el personaje más polarizante del paddock. En menos de 48 horas, el neerlandés mostró las dos caras que definen su carrera: la del piloto insaciable que busca nuevos retos técnicos y la del campeón frontal que no admite cuestionamientos de la prensa.
Fuji Speedway: El idilio con el Nissan GT500
Como preámbulo a la tercera cita del mundial, Verstappen se desplazó al emblemático Fuji Speedway para una prueba de alto nivel. Lejos de los monoplazas, el piloto de Red Bull se puso al mando de un Nissan GT500, el estandarte de la Super GT Series japonesa. Basado en la arquitectura del Nissan Z NISMO, este vehículo es considerado uno de los turismos más rápidos del mundo, con una carga aerodinámica (downforce) que desafía a los prototipos europeos.
Bajo una lluvia persistente, Verstappen completó varias tandas, destacando el “agarre mecánico impresionante” de la máquina nipona. Aunque descartó competir una temporada completa en Japón en el futuro cercano, su interés por la categoría refuerza su deseo de trascender la F1, buscando retos en disciplinas donde la gestión de neumáticos y la visibilidad bajo el agua exigen una pericia técnica distinta.
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Conflicto en sala de prensa: El veto a Giles Richards
Sin embargo, la curiosidad técnica de Verstappen se vio eclipsada por un incidente de alta tensión en la sala de prensa de Suzuka hoy 26 de marzo. Durante la rueda de prensa oficial, el piloto se negó a emitir declaración alguna hasta que el periodista inglés Giles Richards abandonara el recinto. La sesión no inició hasta que el comunicador, visiblemente afectado, salió de la sala por exigencia del tetracampeón.
La ruptura de la relación se remonta al GP de Abu Dhabi, donde Richards cuestionó a Max por un incidente en pista con George Russell. Verstappen calificó las preguntas de tendenciosas, y desde entonces, ha marcado una línea roja infranqueable. Este gesto, calificado por analistas como “extremadamente raro” en la categoría reina, subraya el carácter impositivo de un piloto que no teme utilizar su estatus para condicionar el entorno mediático.
Análisis: El piloto curioso vs. El campeón hermético
Ahora bien, estos dos hechos no son aislados, sino que componen el ADN del Verstappen de 2026. Por un lado, tenemos al entusiasta de los ‘fierros’ que disfruta probando un motor 2.0 turbo de inyección directa en un chasis de Super GT. Por otro, al deportista que, consciente de su poder político dentro de la Fórmula 1, decide quién tiene acceso a su voz.

Esta dualidad es la que mantiene a Red Bull en un equilibrio frágil. Mientras el equipo celebra su capacidad para adaptarse a cualquier vehículo —validando su talento por encima de la unidad de potencia—, también debe gestionar las crisis de relaciones públicas que genera su actitud confrontativa. El reporte de mensajes ofensivos hacia el periodista tras el altercado añade una capa de toxicidad que la FIA observa con preocupación.
Perspectivas para la carrera en Suzuka
Más allá de la polémica, Verstappen llega a un trazado que le favorece históricamente. Suzuka exige una precisión quirúrgica en el primer sector de las ‘eses’, un área donde la estabilidad del chasis de Red Bull suele marcar la diferencia. No obstante, tras lo visto en China con el dominio de Mercedes, el neerlandés tendrá que concentrarse en transformar su agresividad mediática en rendimiento puro si quiere evitar que las flechas de plata se escapen en el campeonato.
Max Verstappen no solo maneja a velocidades de infarto; también maneja las narrativas de la categoría a su antojo, y el veto a la prensa es un síntoma de un liderazgo que roza la intolerancia. En el inicio de una era tan tecnológica de la F1 como la de 2026, la madurez fuera del coche debería ser tan importante como la gestión de la batería dentro de él. Suzuka será el juez definitivo de su enfoque.
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