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Hamilton rompe un récord negativo en la F1: superó a Didier Pironi en Ferrari
Con 19 carreras sin podio, el heptacampeón Lewis Hamilton supera la marca de Didier Pironi y protagoniza el peor arranque de un piloto en la historia moderna de la Scuderia. La frustración es palpable.
Hamilton llegó a Maranello como el mesías, el siete veces campeón del mundo destinado a romper la sequía y devolver la corona a Ferrari. Pero la realidad, 19 carreras después, es un baño de agua fría que ha culminado en un récord histórico, uno que Lewis Hamilton nunca quiso y que lo perseguirá para siempre: la racha más larga sin un podio para un piloto en la historia de la Scuderia.
La sombra de Didier Pironi y una estadística demoledora
El Gran Premio de Estados Unidos no será recordado por el cuarto puesto de Hamilton, sino por la estadística que selló. Con esa carrera, el británico acumuló 19 Grandes Premios sin subir al podio, superando la infame marca que ostentaba el piloto francés Didier Pironi desde 1982, con 18 carreras.
Es una ironía cruel: el piloto más laureado de la historia moderna rompiendo un récord de bajo rendimiento en el equipo más legendario de todos. La expectación generada por su fichaje se ha transformado en una estadística que evidencia una de las peores crisis de adaptación que se recuerden.
Superado por Leclerc: La cruda realidad en el garaje
Este récord negativo es aún más doloroso por el contraste con el otro lado del garaje. Mientras Hamilton lucha por encontrar el ritmo, su compañero Charles Leclerc subió en Austin a su sexto podio de la temporada. La superioridad del monegasco ha sido clara: lo supera con contundencia en clasificación y, en el campeonato, la brecha ya es de 50 puntos.
El SF-25 podrá ser un coche inconsistente, pero Leclerc ha demostrado que tiene el potencial para luchar por los puestos de honor. Hamilton, en cambio, parece un extraño al volante de su propia máquina.
Un discurso de resignación: “Tan cerca, pero tan lejos…”
Tras la carrera en Austin, las declaraciones de Hamilton delataron a un piloto que ha cambiado su mentalidad. Lejos del hambre de victoria que lo caracterizaba, su discurso se centró en la recolección de puntos y en la batalla por equipos.

“Buen resultado para el equipo. Tercero y cuarto, buenos puntos. Genial terminar por delante de Mercedes”, señaló, antes de admitir la frustración subyacente: “Tan cerca, pero tan lejos… tengo que seguir intentándolo”. Es el lenguaje de un piloto que, por ahora, se resigna a ser el mejor del resto, una posición inédita para una leyenda de su calibre.
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Una sequía que pone a prueba la paciencia de un campeón
Con solo unas pocas carreras restantes en el calendario, la posibilidad de que Hamilton termine su primera temporada en Ferrari sin un solo podio es cada vez más real. La meta de romper esta sequía histórica se ha convertido en una obsesión.
Hace solo unas semanas, Hamilton declaraba con vehemencia que se “negaba” a seguir los pasos de Alonso o Vettel en Ferrari. Hoy, esa negativa choca de frente con la cruda realidad de una estadística que ya lo ha inscrito, para siempre, en uno de los capítulos más oscuros de la historia de Maranello.
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