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Juan Pablo Montoya, el piloto que le dijo no a Red Bull: la historia
Juan Pablo Montoya reveló la razón por la que no aceptó ser piloto de Red Bull cuando la escudería recién comenzaba en la Fórmula 1.
Durante años, los aficionados del automovilismo se han preguntado por qué Juan Pablo Montoya, uno de los pilotos más talentosos y agresivos de su generación, nunca formó parte de Red Bull Racing, equipo que posteriormente se convertiría en una potencia dominante de la Fórmula 1. Finalmente, el propio colombiano ha revelado los detalles de aquella negociación fallida.
En el podcast MontoyAS que comparte con la periodista Valentina Peña, Montoya explicó con su característico estilo directo cómo fue contactado por la escudería austriaca cuando ésta daba sus primeros pasos en la máxima categoría del automovilismo mundial.
“Mi siguiente interacción real con Helmut [Marko] ya fue cuando entraba Red Bull a la Fórmula 1 y quería que yo me fuera para allá. Estaba, como dirían en Colombia, miando fuera del tiesto”, confesó el ex piloto de Williams y McLaren, utilizando esta expresión coloquial colombiana para indicar que la propuesta estaba fuera de lugar.
Una oferta económica inaceptable
Según relató Montoya, fue el propio Adrian Newey, reconocido como uno de los mejores diseñadores en la historia de la F1 y pieza clave en los futuros éxitos de Red Bull, quien se reunió con él para presentarle la propuesta. Sin embargo, las condiciones económicas estaban muy por debajo de las expectativas del colombiano.
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“Fue con Newey, fue con Adrian, y él a reunirse conmigo… pero lo que me ofreció es que, como te la pongo así: es como si te ganaras al año treinta millones de pesos o 30.000 dólares, y te ofrecen 2.000”, explicó Montoya, dejando claro el abismo salarial entre lo que él consideraba justo y lo que Red Bull estaba dispuesto a pagar.
El plan a largo plazo que no convenció
Más allá del aspecto económico, Montoya reveló que los directivos de Red Bull tenían grandes ambiciones, pero a futuro. El equipo reconocía que no serían competitivos de inmediato, sino que el proyecto estaba diseñado para dar frutos varios años después.
“Era porque tenían a Newey y él sabía que con Newey iban a ganar, pero es que con Newey iban a ganar en unos tres años o cuatro años, antes no… Vamos a llegar y de entrada no va a ganar”, comentó Montoya sobre lo hablaron en ese entonces.
Esta perspectiva a largo plazo no convenció al colombiano, quien ya era un piloto consolidado con victorias en circuitos emblemáticos y no estaba dispuesto a dar un paso atrás en su carrera para un proyecto experimental.
La contrapropuesta que no prosperó
Ante esta situación, Montoya planteó una contrapropuesta que reflejaba su confianza en sus propias capacidades y establecía un sistema de recompensa basado en resultados.
“Entonces le dije: ‘Mire, págueme esto si me va mal, pero si yo le gano a mi compañero, el número es este y no es este’. Yo no tengo problema en ganarle a mi compañero, pero yo no voy a jugar este juego”, narró el piloto colombiano.
Lo que más preocupaba a Montoya era convertirse en el piloto que desarrollara el auto durante los años difíciles para luego ser reemplazado cuando el equipo comenzara a ser competitivo: “El marrano por tres, cuatro años, yendo el carro mal y poniendo todo el trabajo”.
El temor que la historia confirmó
Cuando Valentina Peña comentó que básicamente querían que fuera “el que lo desarrolla”, Montoya respondió con una frase que revela las prácticas no tan conocidas de la Fórmula 1
“Y el día que está listo el carro, dicen: ‘No, es que necesitamos un piloto que pueda ganar’. Porque eso pasa muchas veces”.
– Juan Pablo Montoya
El tiempo terminó dando la razón a Montoya. Red Bull debutó en 2005 con resultados modestos y fue hasta 2009 cuando comenzó a luchar por podios y victorias. El dominio llegó entre 2010 y 2013 con Sebastian Vettel al volante, conquistando cuatro títulos mundiales consecutivos.
Para entonces, Montoya ya había dejado la F1 (2006) y desarrollaba su carrera en Estados Unidos en la IndyCar, confirmando que su decisión de no apostar por un proyecto a largo plazo con Red Bull fue, desde su perspectiva, la correcta.
Esta revelación pone fin a años de especulaciones y demuestra que detrás de las grandes decisiones en la carrera de los pilotos hay factores económicos, estratégicos y personales que van mucho más allá de lo que los aficionados pueden ver desde fuera.
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