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La película “F1” construyó un coche eléctrico para evitar sobrecalentamientos en el rodaje
Uno de los más complejos fue adaptar los coches de filmación a las exigencias del cine sin comprometer el realismo ni la seguridad.
La película F1, protagonizada por Brad Pitt y Damson Idris, ha sorprendido no solo por su éxito en taquilla —con casi 300 millones de dólares recaudados en 10 días—, sino también por los retos técnicos que enfrentó durante su producción. Uno de los más complejos fue adaptar los coches de filmación a las exigencias del cine sin comprometer el realismo ni la seguridad.
Para representar los monoplazas del ficticio equipo APXGP, el equipo de producción trabajó junto a Mercedes utilizando un chasis de Fórmula 2 construido por Dallara, con motores Mecachrome biturbo de 3.4 litros. Estos coches, aunque visualmente similares a los de la F1 real, se enfrentaron a un problema inesperado: el motor se sobrecalentaba después de apenas minuto y medio de uso.
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Graham Kelly, supervisor de vehículos de acción, explicó que el ritmo intermitente del rodaje —acelerar, frenar, repetir escenas— impedía que el motor mantuviera su temperatura óptima. Además, el equipo no tenía acceso a la ECU (unidad de control del motor), que estaba sellada, lo que limitaba las opciones para ajustar el rendimiento. “No podíamos tocar la ECU, y solo se nos permitió modificar las relaciones de caja”, comentó Kelly.
Frente a estas limitaciones, el equipo tomó una decisión radical: construir una versión eléctrica del coche. La solución incluyó un motor Helix de 400 voltios, conectado directamente a la caja de cambios, con baterías ocultas bajo la tapa del motor. Este diseño permitió que el coche alcanzara hasta 113 km/h en primera marcha, tanto hacia adelante como en reversa, ofreciendo hasta dos horas continuas de rodaje sin interrupciones por sobrecalentamiento.
“Los actores podían salir derrapando con todo el torque instantáneo del motor eléctrico, y no teníamos que preocuparnos por la temperatura”, explicó Kelly. De hecho, en varias escenas de la película, especialmente en la salida de boxes, el coche que se ve en pantalla podría ser el eléctrico, sin que el público lo note.
Este innovador enfoque demuestra cómo la tecnología del cine y el automovilismo pueden integrarse para resolver desafíos complejos y garantizar una experiencia visual fiel a la realidad sin poner en riesgo la producción ni la seguridad del elenco.

