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Los Jetcars: la nueva moda de lujo que genera controversia
Una tendencia inusual está generando controversia en Colombia: los jetcars acuáticos, embarcaciones recreativas que replican la estética de superdeportivos como Lamborghini, Ferrari y Porsche, pero diseñadas para navegar en agua en lugar de rodar en carreteras.
CEstos vehículos han ganado popularidad en redes sociales, especialmente en TikTok, donde videos de estas creaciones acumulan millones de reproducciones, pero también han despertado cuestionamientos sobre la legalidad de copiar diseños protegidos por marcas automotrices.
Un creador de contenido colombiano se hizo viral recientemente al presentar una serie de estos jetcars acuáticos con carrocerías casi idénticas a modelos icónicos de fabricantes premium. Mientras algunos celebran la creatividad y habilidad artesanal detrás de estas construcciones, otros señalan que podrían constituir una infracción a los derechos de diseño industrial registrados por las marcas originales.
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¿Qué son los jetcars acuáticos?
Los jetcars son embarcaciones recreativas construidas artesanalmente que reproducen la apariencia exterior de superdeportivos terrestres, pero equipadas con propulsión marina para desplazarse sobre el agua. Utilizan materiales como fibra de vidrio y resinas compuestas para recrear las líneas características de vehículos de lujo, montados sobre cascos náuticos con motores de propulsión acuática.
Estas creaciones permiten a sus propietarios experimentar visualmente la estética de un Lamborghini Aventador o un Ferrari 488 mientras navegan en lagos, ríos o zonas costeras, a una fracción del costo de poseer el automóvil original.
La construcción típicamente parte de un casco de embarcación básico sobre el cual se construye una carrocería de fibra de vidrio que reproduce fielmente las formas del superdeportivo elegido.
El resultado puede ser visualmente impactante, especialmente en fotografías y videos que circulan en redes sociales, donde estos jetcars generan gran atención por su originalidad y la curiosidad que despierta ver un “Lamborghini” flotando sobre el agua.
El dilema legal: inspiración o copia
El problema surge cuando estos jetcars acuáticos reproducen con precisión los diseños protegidos de fabricantes automotrices.
Las normas de propiedad industrial e intelectual en Colombia y la mayoría de países protegen no solamente los nombres comerciales y logotipos, sino también el diseño exterior de los vehículos cuando posee características distintivas suficientemente originales. De hecho la ley señala que la imitación de formas y líneas características de un modelo puede considerarse infracción si se utiliza con fines comerciales o si genera confusión en el mercado.
Aunque estos jetcars operan en un medio diferente (agua vs. tierra), el hecho de reproducir diseños registrados sin autorización podría constituir una violación de derechos de diseño industrial.
La alternativa: diseños propios
Existen constructores que han optado por desarrollar diseños originales para sus embarcaciones deportivas, inspirándose en la estética de los superdeportivos pero sin copiar directamente elementos distintivos protegidos. Estos jetcars con identidad propia capturan el espíritu deportivo —líneas agresivas, proporciones anchas, elementos aerodinámicos— sin reproducir específicamente los rasgos de un modelo particular.
Este enfoque no solo es legalmente más sólido, sino que también genera mayor valor entre compradores que buscan piezas únicas y personalizadas. El desafío radica en que requiere mayor inversión en diseño original y capacidad técnica, frente a la tentación de simplemente replicar un diseño existente y reconocible.

Creatividad vs. derechos de diseño
La controversia alrededor de los jetcars acuáticos representa la tensión entre creatividad artesanal y respeto por la propiedad intelectual. Quienes defienden estas creaciones argumentan que democratizan el diseño deportivo y no compiten directamente con los fabricantes automotrices, ya que operan en segmentos completamente diferentes (embarcaciones vs. automóviles).
Los detractores responden que marcas como Lamborghini y Ferrari invierten millones de dólares y años de trabajo en desarrollar cada diseño. Permitir la copia libre de esas formas, incluso en un medio diferente, desvaloriza ese esfuerzo y puede dañar la imagen de marca que estas compañías han construido cuidadosamente durante décadas.
El debate continúa abierto, pero lo que resulta claro es que los jetcars acuáticos han encontrado un nicho en Colombia. La pregunta es si los constructores optarán por desarrollar identidades propias que les permitan operar sin riesgos legales, o si continuarán reproduciendo diseños protegidos hasta enfrentar posibles acciones legales de fabricantes internacionales cada vez más vigilantes de su propiedad intelectual.
Por ahora, estos curiosos vehículos acuáticos siguen navegando en una zona gris legal, tan fluida como las aguas sobre las que se desplazan.
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