DEPORTES
Moto 2: David Alonso tuvo buen desempeño en Brasil
Tras el espeluznante accidente en Tailandia, el colombo-español regresó a la pista con una madurez técnica envidiable, logrando la primera fila en clasificación y un sólido quinto puesto en el Gran Premio de Brasil.
El motociclismo de alta velocidad no suele dar segundas oportunidades de forma tan inmediata, pero David Alonso parece estar desafiando todas las leyes de la lógica deportiva. Solo semanas después de quedar inconsciente sobre el asfalto de Buriram, el piloto aterrizó en el circuito de Goiânia para disputar la segunda fecha del mundial. Lo que se vio en territorio brasileño no fue solo una recuperación física, sino la confirmación de que el piloto del Aspar Team ya ha descifrado el complejo lenguaje de las máquinas de 765 cc.
- Le puede interesar: Zak Brown CEO de McLaren F1 invita a Fernando Alonso a correr en la Indy 500
Dominio desde los entrenamientos
La jornada en Brasil comenzó un poco difícil. Alonso no mostró rastro de las secuelas del incidente en Tailandia; por el contrario, exhibió un ritmo de carrera que lo situó constantemente entre los tres más rápidos de las sesiones libres. Su paso directo a la Q2 fue el primer indicador técnico de que el set-up de su moto estaba en total sintonía con las exigencias del trazado brasileño, caracterizado por su asfalto abrasivo y temperaturas que exigen una gestión térmica milimétrica de los neumáticos.
A milímetros de la pole position
El sábado de clasificación fue, hasta la fecha, el momento más brillante de David Alonso en la categoría intermedia. Con una vuelta lanzada que rozó la perfección, el colombiano se ubicó en la segunda posición de la parrilla de salida, perdiendo la pole por un margen insignificante. Salir desde la primera fila en Moto2, una división donde la paridad mecánica es la norma y las diferencias se miden en milésimas, sitúa a Alonso en el radar de los directores de equipo de la categoría reina como una realidad inminente.
El ajedrez de las 765 cc en carrera
La competencia del domingo fue un ejercicio de resistencia y estrategia. Tras una largada limpia, Alonso se mantuvo en el grupo de vanguardia, peleando codo a codo con pilotos de la talla de Daniel Holgado, quien finalmente se llevaría la victoria. Sin embargo, la mayor masa de la Moto2 y la inercia en las frenadas fuertes de Goiânia jugaron un papel determinante hacia el final de la prueba.
Aunque cedió algunas posiciones ante la presión de los veteranos, el colombiano logró cruzar la meta en la quinta posición. Este resultado es oro puro para su casillero personal: suma puntos vitales en el campeonato y, lo más importante, le otorga kilómetros de experiencia en la gestión del mapeo de motor y el desgaste de las gomas en condiciones de calor extremo, el verdadero “talón de Aquiles” de los novatos.
Fortaleza mental: el activo invisible
Más allá del cronómetro, lo que más ha impresionado al paddock es la resiliencia psicológica de Alonso. Regresar de un accidente múltiple y meterse en la pelea por el podio en la siguiente carrera habla de un piloto con una estructura mental de acero. El salto de Moto3 a Moto2 no solo es un reto de fuerza física —debido al peso adicional del vehículo— sino de confianza; en Brasil, David demostró que su ambición sigue intacta.
El desempeño en el Gran Premio de Brasil marca un punto de no retorno para la carrera de David Alonso. Ya no hablamos de un proceso de adaptación, sino de un piloto que está en condiciones de disputar el liderazgo de la categoría en cada salida a pista. Si la evolución técnica mantiene este ritmo y la fiabilidad mecánica lo acompaña, el himno de Colombia volverá a sonar en los podios internacionales mucho antes de lo previsto. Alonso es, hoy por hoy, la realidad más emocionante del motociclismo latinoamericano.
REVISTA TURBO


