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Nissan GTR dejó de fabricarse: el fin de un grande
El icónico “caza-superdeportivos” japonés, que desafió a Ferrari y Porsche con su motor V6 biturbo artesanal, llega al final de su producción, cerrando un capítulo dorado en la historia del automóvil, adiós al Nissan GTR.
Hay nombres que son más que simples modelos; son leyendas forjadas en asfalto, cultura pop y hazañas de ingeniería. Y el Nissan GT-R R35 es, sin duda, uno de ellos. Este 26 de agosto de 2025, la industria automotriz despidió a un ícono. Tras 18 años de producción ininterrumpida, el último ejemplar de “Godzilla” salió de la planta de Tochigi, Japón, marcando el fin de una era para el deportivo que demostró al mundo que no se necesita un apellido italiano o alemán para dominar el infierno verde.
El nacimiento de un mito moderno
Cuando el GT-R R35 debutó en el Salón de Tokio de 2007, el mundo del automovilismo cambió para siempre. No era solo el sucesor del legendario Skyline GT-R R34; era una bestia de una nueva estirpe. Su corazón, el motor VR38DETT V6 biturbo de 3.8 litros, era una obra de arte ensamblada a mano por cinco maestros artesanos, los Takumi.
Con una potencia que nació en 480 hp y evolucionó hasta superar los 600 hp en las versiones Nismo, y gracias a su revolucionario sistema de tracción integral ATTESA E-TS, el GT-R ofrecía cifras de aceleración (0 a 100 km/h en menos de 3 segundos) que humillaban a superdeportivos que costaban el doble o el triple. No era un coche, era una declaración de guerra.
Un adiós paulatino: El fin de una era global
El final del R35 no fue una sorpresa, sino una lenta despedida dictada por las cada vez más estrictas normativas de emisiones y seguridad. Europa le dijo adiós en 2022, Estados Unidos en 2024, y finalmente, su natal Japón cerró los libros de pedidos en marzo de 2025.
En sus casi dos décadas de vida, se fabricaron alrededor de 48.000 unidades, convirtiéndolo en la generación más longeva y producida de la saga GT-R. A lo largo de los años, recibió constantes actualizaciones, desde aumentos de potencia hasta rediseños estéticos y ediciones especiales que mantuvieron su leyenda viva.

El legado de un “caza-superdeportivos”
El apodo “Godzilla” no fue gratuito. El GT-R se ganó su reputación en el lugar donde se forjan las leyendas: el Nürburgring Nordschleife. Allí, registró tiempos de vuelta que pusieron en jaque a lo más selecto de Ferrari, Porsche y Lamborghini, consolidándose como el “caza-superdeportivos” definitivo.
Su influencia trascendió la pista. Se convirtió en un ícono de la cultura popular, protagonizando sagas de videojuegos como Gran Turismo y Forza, y apareciendo en películas como Rápidos y Furiosos, donde se cementó como un símbolo de la ingeniería japonesa de alto rendimiento.
El futuro: ¿Un Godzilla eléctrico?
Aunque el rugido del V6 se apaga, Nissan ha dejado claro que el nombre GT-R no morirá. “Es nuestro objetivo que, algún día, el nombre GT-R vuelva a surgir”, afirmó recientemente Ivan Espinosa, CEO de la marca.
Todos los rumores apuntan a un futuro GT-R R36 híbrido o 100% eléctrico, inspirado en el radical Nissan Hyper Force Concept, un prototipo que promete más de 1.300 hp. El monstruo no ha muerto, solo está hibernando, preparándose para una nueva era.
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El último GT-R R35, una edición especial T-Spec en el mítico color Midnight Purple, no es solo el fin de una línea de producción. Es el cierre de un capítulo inolvidable en la historia del automóvil, el adiós a una leyenda que demostró que, a veces, los monstruos existen. Y son increíblemente rápidos.
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