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El día que Hamilton hizo drifting con un GT-R R34 en Japón

El incidente con el icónico GT-R vuelve a la memoria mientras el siete veces campeón Lewis Hamilton se prepara para Ferrari.

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Se cumplen tres años del día en que Lewis Hamilton, ahora piloto de Ferrari, protagonizó una de las controversias más virales de sus vacaciones al volante de un Nissan Skyline GT-R R34 en las calles de Tokio. Aquel diciembre de 2022, tras su primera temporada sin victorias en Fórmula 1, el británico desató un torbellino de reacciones con un video que hoy volvemos a recordar.

Un drift que sacudió las redes

“Solo me gusta conducir en circuito, pero hago excepciones”, escribió Hamilton en aquel video que lo mostraba derrapando magistralmente con el legendario deportivo japonés. Sus habilidades al volante eran indiscutibles, pero tres elementos encendieron la polémica inmediatamente.

Foto: Captura video del Instagram de Hamilton

Primero, Hamilton conducía un Nissan mientras era piloto de Mercedes-Benz, lo que levantó cejas entre sus patrocinadores. Segundo, aunque el espacio parecía amplio y cerrado, muchos cuestionaron si este comportamiento era compatible con el mensaje de seguridad vial que la FIA promueve constantemente.

Foto: Captura video del Instagram de Hamilton

Pero el verdadero escándalo estalló cuando Omoshiro Rent a Car, la empresa de alquiler propietaria del vehículo, comentó públicamente la publicación: “Prohibimos este tipo de conducción. Es un acto horrible y que se ha hecho sin nuestro permiso”. La compañía especializada en alquiler de deportivos alegó que, aunque fuera en un entorno controlado, Hamilton había arriesgado la integridad del vehículo de forma no autorizada.

El protagonista de ‘Tokyo Race’ en manos del campeón

Más allá de la controversia, no pasó desapercibida la elección del vehículo. El Skyline GT-R R34 es una auténtica leyenda del automovilismo japonés, popularizado globalmente por su aparición en ‘Rápidos y Furiosos: Reto Tokio‘, precisamente ambientada en la capital japonesa.

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Con su motor turbo de 2.6 litros que rendía oficialmente 275 CV (aunque se sabe que en realidad entregaba bastante más), este coupé era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en menos de 5 segundos. Su mayor virtud era su avanzado sistema de tracción total ATTESA E-TS, capaz de enviar todo el par al eje trasero cuando el conductor lo deseaba, convirtiéndolo en una máquina perfecta para drifting… como Hamilton demostró con maestría.

La coincidencia no pasó desapercibida: un piloto británico haciendo drifting en Tokio con el mismo modelo que Brian O’Conner (Paul Walker) conducía en la franquicia cinematográfica.

Del azul Mercedes al rojo Ferrari

Hoy, mientras Hamilton se prepara para su nueva etapa con el Cavallino Rampante tras doce temporadas con Mercedes, aquel incidente queda como una anécdota que mostró el lado más irreverente del siete veces campeón mundial.

Queda la duda de si, en sus próximas vacaciones, el británico se atreverá a repetir la hazaña con algún Ferrari de calle, ahora que los de Maranello son quienes le pagan el salario. Lo que es seguro es que, si lo hace, probablemente verificará primero las condiciones del contrato de alquiler.

REVISTA TURBO

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