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Batería de carro eléctrico: así puede cuidarla

Con un crecimiento del 115% en las ventas de eléctricos durante el último año, Colombia entra en una etapa de madurez donde entender la química de las celdas es vital para garantizar la autonomía y el valor de reventa.

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Batería de carro eléctrico: así puede cuidarla

La movilidad eléctrica en Colombia ha dejado de ser una tendencia de nicho para convertirse en una realidad masiva. Según el último informe de Fenalco y la ANDI, durante 2025 se matricularon 19.724 autos eléctricos, una cifra récord que duplica el desempeño del año anterior. Sin embargo, este vertiginoso ascenso tecnológico trae consigo un reto para el nuevo conductor: la transición de la mecánica de combustión a la gestión electroquímica.

A diferencia de un motor a gasolina, donde el mantenimiento se centra en cambios de lubricantes y filtros, en un vehículo de nuevas energías (NEV) el eje central es la batería. Adoptar hábitos de carga correctos no es solo una recomendación de manual; es la diferencia entre una degradación prematura y una vida útil que supere la década de operación.

El mito del 100%: el estrés químico en las celdas

Uno de los errores más frecuentes entre los usuarios novatos es tratar la batería del carro como si fuera el tanque de combustible, intentando mantenerla siempre llena. Las baterías de iones de litio sufren un fenómeno de estrés químico cuando se mantienen constantemente en sus límites extremos (ya sea al 100% o cerca del 0% de su capacidad).

Esta práctica reduce la eficiencia de los ciclos de carga y acelera la formación de dendritas, lo que degrada la capacidad de retención de energía. La recomendación técnica es mantener el nivel de carga diario entre el 20% y el 80%, reservando el llenado total únicamente para viajes largos donde se requiera la autonomía máxima del vehículo.

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La apuesta de JMC: tecnología LFP en el JMEV 3

Dentro del mercado colombiano, marcas como JMC, bajo el respaldo de Astara, han introducido configuraciones diseñadas para la durabilidad. El nuevo JMEV 3 2026 incorpora una batería de iones de litio ferrofosfato (LFP), una química que se distingue por su alta estabilidad térmica frente a las convencionales NCM.

Batería de carro eléctrico: así puede cuidarla
Foto: Cortesía

“La configuración eléctrica del JMEV 3 está pensada para un uso urbano eficiente. Adoptar buenos hábitos de conducción y carga es fundamental para preservar el desempeño del vehículo en el tiempo”, señala Noel Ardila, Gerente General de JMC en Astara Colombia. La tecnología LFP, aunque ofrece una densidad energética ligeramente menor, permite un mayor número de ciclos de carga profunda con una degradación mínima, lo que la hace ideal para el tráfico denso de ciudades como Bogotá o Medellín.

Gestión térmica: el calor es el enemigo silencioso

Aunque los vehículos eléctricos modernos cuentan con sofisticados sistemas de refrigeración líquida, la exposición prolongada a temperaturas extremas sigue siendo un factor de riesgo. Dejar el vehículo bajo el sol intenso de regiones tropicales por períodos largos puede afectar la química interna de la batería.

Un consejo vital para el usuario es evitar iniciar la carga de forma inmediata si el carro ha estado expuesto al calor extremo o tras una conducción muy exigente. Permitir que el sistema de gestión térmica estabilice la temperatura de las celdas antes de inyectar energía ayuda a mantener la integridad de los componentes a largo plazo.

Batería de carro eléctrico: así puede cuidarla
Foto: Cortesía

Carga lenta vs. Carga rápida: la dosis adecuada

Si bien la infraestructura de carga rápida (DC) es esencial para la viabilidad de los viajes intermunicipales, su uso diario no es aconsejable. La alta potencia de estos cargadores genera calor adicional y mayor presión sobre las celdas.

Para el uso cotidiano, la carga lenta o semirrápida (AC) en el hogar o la oficina sigue siendo la mejor aliada de la longevidad. Este método permite una entrada de energía más lineal y controlada, minimizando el desgaste de la infraestructura interna del vehículo.

Entender que un vehículo eléctrico es, en esencia, una computadora sobre ruedas con un gran banco de energía química, es el primer paso para una propiedad responsable. Por ello es importante considerar que el ahorro operativo que ofrecen estos modelos solo se maximiza cuando el conductor se convierte en un gestor inteligente de su energía.

Cuidar la batería entre el 20% y el 80% y priorizar la carga doméstica son hábitos sencillos que aseguran que su inversión eléctrica mantenga su potencia y valor por mucho más tiempo.

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