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Colapinto en la F1: lo que no sabe del piloto que vuelve a poner a Argentina en lo alto
El joven talento argentino, Franco Colapinto, forjado en el karting, con experiencia en Le Mans y un 2024 revelador, da el salto y se convierte en piloto oficial del equipo francés, reavivando la rica historia albiceleste en la Fórmula 1.
El automovilismo argentino vive un momento histórico que quedará grabado con letras de oro. Franco Colapinto ha sido confirmado oficialmente como piloto titular del equipo BWT Alpine F1 Team para lo que sigue de la temporada 2025 de la Fórmula 1. Este anuncio, esperado con fervor por una legión de aficionados, no solo corona una trayectoria de esfuerzo, talento desbordante y una madurez temprana, sino que también representa un hito trascendental para Argentina, que vuelve a tener un representante a tiempo completo en la élite del automovilismo mundial.
De los ‘fierros’ en la sangre al oro olímpico juvenil
La pasión de Franco por la velocidad no es casual; estaba, literalmente, en su ADN. Antes de subirse por primera vez a un karting a los 9 años, ya había experimentado la adrenalina sobre un cuatriciclo. Este primer contacto con el ‘mundo motor’ fue de la mano de su padre, Aníbal Colapinto, quien compitió en motociclismo en la exigente modalidad de Speedway y también dejó su huella en el Turismo Nacional.
El camino formal comenzó en el karting, donde rápidamente demostró su madera de campeón, coronándose campeón argentino en 2016 y repitiendo la hazaña en 2018. Ese mismo año, 2018, la FIA organizó una exhibición de karting en el marco de los Juegos Olímpicos de la Juventud celebrados en Buenos Aires. Aunque no otorgaba medallas oficiales al medallero olímpico, esa carrera fue una vitrina crucial para los talentos más prometedores. Franco Colapinto se alzó con el oro, y desde ese momento, su nombre comenzó a resonar con fuerza en los círculos del automovilismo internacional.
El salto a Europa: Forjando carácter y cosechando éxitos tempranos
Tras su segundo título nacional de karting, con tan solo 14 años, Franco dio el gran salto a Europa. Se convirtió en piloto oficial de CRG, una de las fábricas de karting más prestigiosas del mundo, lo que implicó radicarse solo en Italia. Esta experiencia, aprendiendo un nuevo idioma y una nueva cultura a tan corta edad, lo formó no solo como piloto sino como persona. “Me hizo más duro frente a la vida”, ha afirmado en más de una ocasión, reflejando el temple adquirido.
En 2019, Colapinto debutó en la Fórmula 4 Española, y no lo hizo en un equipo cualquiera, sino en uno apadrinado por el mítico piloto de la Fórmula 1, Fernando Alonso. El argentino no defraudó las expectativas: en 21 carreras logró la impresionante cifra de 11 triunfos, consolidándose como una de las mayores promesas del automovilismo. Hoy, en una de esas vueltas curiosas del destino, Fernando Alonso es uno de sus rivales en la parrilla de la Fórmula 1.
Hitos de un 2024 que anticipaba la gloria
El camino de Colapinto hacia este asiento titular en Alpine estuvo jalonado por momentos clave durante la temporada 2024. Su participación en el GP de Italia marcó el esperado regreso de un piloto argentino a la parrilla de la Fórmula 1 después de 23 años de ausencia, siendo el primero desde Gastón Mazzacane en 2001.

Pero la consagración de su potencial llegó en el Gran Premio de Azerbaiyán de 2024. Allí, con una actuación sólida y madura, Franco Colapinto logró un meritorio octavo puesto, sumando así sus primeros y valiosos puntos en la Fórmula 1. Este logro rompió otra larga sequía: pasaron 42 años para que un argentino volviera a puntuar en la máxima categoría, desde que el legendario Carlos Reutemann lo hiciera en 1982. Con estos puntos, Colapinto se convirtió en el octavo argentino en la historia en sumar en la F1.
Sacrificio, inspiración y desafíos personales superados
Detrás del éxito de Franco Colapinto hay una historia de profundo compromiso familiar, simbolizada en la decisión de su padre, Aníbal, de vender la casa familiar para financiar su carrera en Europa. El piloto también ha manifestado su admiración por los grandes íconos del automovilismo argentino como Juan Manuel Fangio, Carlos ‘Lole’ Reutemann y Juan María Traverso.
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Además de los desafíos deportivos, Franco ha hablado abiertamente sobre tener TDAH y las dificultades de concentración que esto a veces le implica, un obstáculo más que ha aprendido a gestionar en su camino a la élite. Su versatilidad como piloto quedó demostrada con su participación en las 24 Horas de Le Mans. Y a pesar de su vida cosmopolita, Colapinto no olvida sus raíces ni sus pasiones, siendo un hincha incondicional de Boca Juniors.
Un legado renacido y la unión latinoamericana
El ascenso de Franco Colapinto ha generado una ola de entusiasmo en Argentina, reavivando la pasión por la Fórmula 1. La esperanza de que el país pueda volver a albergar un Gran Premio se siente más viva que nunca. Colapinto también ha destacado la fuerte camaradería existente entre los pilotos y aficionados latinoamericanos dentro del paddock, subrayando una comunidad unida que celebra los logros de la región.
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