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Cooperativas financieras apoyan la modernización del parque de taxis del país
La alianza entre el fondo FOPAT y el sector cooperativo abre la puerta a subsidios de hasta $52 millones para que los taxistas migren a la movilidad eléctrica y reduzcan drásticamente sus costos de operación.
La denominada “mancha amarilla” de Colombia, uno de los pilares de la movilidad urbana en el país, se enfrenta a una encrucijada técnica y ambiental. Con un parque automotor que ha envejecido bajo el rigor del tráfico diario, la necesidad de un ascenso tecnológico es inminente. Sin embargo, el principal obstáculo para el propietario de un taxi siempre ha sido el acceso al capital. En este escenario, el sector financiero cooperativo, liderado por entidades como Fincomercio, ha decidido articularse con las políticas del Gobierno Nacional para convertir la transición energética en una opción rentable y alcanzable.
Un parque automotor con fatiga mecánica
Las cifras del Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT) son una radiografía de la urgencia. Actualmente, Colombia cuenta con más de 220.000 taxis, cuya edad promedio ronda los 11 años. Lo más preocupante para la seguridad vial y la calidad del aire es que 25.397 unidades superan las dos décadas de servicio.
Estos vehículos de más de 20 años no solo presentan una eficiencia térmica deficiente, sino que carecen de los sistemas de seguridad activa y pasiva mínimos que exige la industria moderna. La renovación de esta flota no es solo un compromiso ambiental, sino una medida de competitividad para un gremio que debe enfrentarse a la sofisticación de las plataformas digitales.
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FOPAT: el combustible estatal para el cambio
El principal catalizador de esta transformación es el Fondo para la Promoción de Ascenso Tecnológico (FOPAT) del Ministerio de Transporte. Este programa ha definido una hoja de ruta ambiciosa: renovar 54.000 taxis de aquí al año 2036. Para lograrlo, ofrece incentivos económicos directos que pueden alcanzar los $52 millones de pesos para la compra de un vehículo 100% eléctrico.
Además del subsidio para la unidad, el FOPAT cubre hasta el 90% del costo de adquisición e instalación de cargadores eléctricos residenciales. Este detalle es crítico, pues permite que el taxista gestione su propia energía desde casa, eliminando la dependencia de la infraestructura de carga pública durante sus turnos de descanso. El programa también contempla aportes de hasta $7 millones por el proceso de chatarrización de vehículos antiguos, cerrando el ciclo de renovación de forma sostenible.
Créditos a la medida: la línea “Taxis Verdes”
Entendiendo que el subsidio no cubre la totalidad del valor de un taxi eléctrico, Fincomercio ha habilitado la línea de crédito especializada “Taxis Verdes”. Este instrumento financiero permite financiar hasta el 70% del valor del vehículo con plazos de hasta 60 meses, bajo condiciones de tasa diferenciales frente al crédito de consumo tradicional.
“El sector financiero tiene un papel fundamental como facilitador de la transformación energética. A través de ‘Taxis Verdes’, podemos desbloquear recursos para que el taxista mejore su rentabilidad y contribuya a un aire más limpio”, afirma Angelica Fuentes, directora Comercial de Fincomercio. Esta sinergia entre el sector cooperativo y el fondo público es la que permite que un conductor pueda pagar su vehículo nuevo con el ahorro generado en combustible y mantenimiento.
Rentabilidad: el fin de los cambios de aceite y filtros
Desde la perspectiva técnica, la migración hacia el motor eléctrico representa un alivio financiero masivo para el operador. Al prescindir de filtros, correas de repartición, bujías y cambios de aceite, el mantenimiento preventivo se reduce en más de un 40%.
Además, el costo por kilómetro de la energía eléctrica frente a la gasolina ofrece un margen de utilidad superior para el taxista. Un vehículo como el GAC AION ES o modelos similares homologados para servicio público, permiten jornadas de más de 400 km con una sola carga, asegurando que el vehículo sea una herramienta de trabajo incansable y silenciosa, ideal para el entorno residencial.
El futuro es silencioso y amarillo
La unión entre el FOPAT y el sector cooperativo es la pieza que faltaba en el rompecabezas de la electromovilidad en Colombia. Modernizar el taxi no es solo un asunto de estética urbana, es un movimiento estratégico para reducir la huella de carbono de nuestras ciudades y dignificar la labor del conductor. Con incentivos que superan los 50 millones de pesos y financiación flexible, el 2026 se perfila como el año en que el “rugido” de los taxis viejos empezará a ser reemplazado por el siseo eficiente de los motores de nueva energía.
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