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El error más común al usar casco: le puede costar más de $700.000
El casco es una de las herramientas de seguridad más importantes del motociclista, sin embargo en Colombia muchos de los conductores lo traen puesto sin saber las implicaciones y normativas que deben tener presentes. Infórmese para evitar malos ratos.
En las calles de Colombia es común ver motociclistas que, con tal de evitar un retén, utilizan cualquier elemento que parezca un casco: desde las famosas “bacinillas” hasta protectores desgastados o sin abrochar. Sin embargo, la ley es clara y la física es implacable. En un país donde la moto es el vehículo más popular, las autoridades han endurecido los controles no solo sobre el porte, sino sobre la calidad del elemento de protección.
Circular con un casco que no cumpla los estándares técnicos o usarlo de manera incorrecta ya no es solo una irresponsabilidad; es una infracción costosa que puede dejarlo a pie.
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La etiqueta que salva vidas
Según la Resolución 1080 de 2019 del Ministerio de Transporte, no todo sirve. Para rodar legalmente en el país, el casco debe estar homologado. Esto significa que debe haber pasado pruebas de impacto y resistencia certificadas.
Los agentes de tránsito verificarán que su casco cuente con alguna de las tres certificaciones aceptadas en Colombia, las cuales deben estar visibles en la coraza o el interior:
- ECE 22.05 / ECE 22.06: La norma europea, considerada una de las más seguras actualmente.
- DOT (FMVSS 218): El estándar del Departamento de Transporte de Estados Unidos.
- NTC 4533: La Norma Técnica Colombiana.
Si su casco no tiene estas etiquetas, o si presenta daños estructurales visibles (grietas, correas rotas o visores opacos), para la autoridad es como si no llevara nada.
Abrochado y a la medida
La norma va más allá de la compra. El Código Nacional de Tránsito sanciona el “mal uso”. Esto implica que el casco debe ir siempre abrochado y ajustado debajo de la mandíbula. Llevarlo sobre la frente como una gorra, con la correa suelta o en el codo, anula su función protectora y es causal inmediata de comparendo.
Además, está prohibido el uso de dispositivos móviles (celulares) dentro del casco que se interpongan entre la cabeza y el protector, a menos que sean sistemas de intercomunicación manos libres integrados.
El golpe al bolsillo: Más de $700.000
Ignorar estas reglas sale caro. La infracción por no portar el casco adecuado o llevarlo mal puesto se sanciona con una multa equivalente a 15 salarios mínimos legales diarios vigentes (SMLDV).
Para este 2025, el valor de la multa ronda los $711.750. Pero el dolor de cabeza no termina ahí: la norma faculta a la autoridad para realizar la inmovilización de la motocicleta en el sitio si el conductor no tiene un casco de repuesto reglamentario o no puede subsanar la falta de inmediato.
Cuestión de supervivencia
Más allá del dinero, el mensaje de fondo es la vida. Las estadísticas son contundentes: un casco certificado reduce dramáticamente el riesgo de muerte y de lesiones craneoencefálicas graves en caso de accidente.
Un casco “barato” o no certificado suele partirse al primer impacto, dejando el cerebro expuesto a la abrasión del asfalto. Invertir en un buen equipo no es un gasto, es el seguro de vida más barato que puede comprar un motociclista. Recuerde: el casco se cambia después de cualquier impacto fuerte o cada 5 años, pues los materiales se degradan con el tiempo y el sol.
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