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La historia del Logan en Nürburgring: soportó las 24 horas completas

En una carrera dominada por potentes GT3 y el debut de Max Verstappen, un humilde Logan demostró que el espíritu de la resistencia no se mide en caballos de fuerza, sino en pura tenacidad mecánica.

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La historia del Logan en Nürburgring soportó las 24 horas completas

Las 24 Horas de Nürburgring de este 2026 pasarán a la historia no solo por el récord de asistencia o el esperado debut del tetracampeón de Fórmula 1, Max Verstappen, sino por un vehículo que desafió toda lógica automotriz. Mientras los focos apuntaban a los sofisticados garajes de Mercedes-AMG, Porsche, Audi y BMW, una pequeña escudería alemana y su modesto Logan se robaron el protagonismo absoluto en el ‘Infierno Verde’.

El equipo Ollis Garage Racing logró la hazaña de llevar a su vehículo hasta la bandera a cuadros. Para dimensionar este logro: el Logan no solo completó las exigentes 24 horas sorteando el denso tráfico y las trampas de la noche, sino que completó 92 vueltas al Nordschleife, registrando un tiempo rápido de 10:22.613. Terminó en la posición 107 de la clasificación general y sexto en la competida categoría SP3T.

El ‘David’ de las pistas alemanas

La popularidad de este proyecto radica en lo irracional de su premisa. En una era donde el automovilismo está dominado por presupuestos astronómicos y tecnología aeroespacial, el Logan representa el triunfo del ingenio ‘de garaje’.

El vehículo inscrito, identificado con el número #300, no es precisamente un sedán familiar sacado del concesionario. Bajo el capó esconde un motor turboalimentado de 2.0 litros heredado de un Renault Mégane RS, acoplado a la caja manual de un Clio RS, logrando extraer cerca de 280 caballos de fuerza. Aún así, sigue siendo una hormiga compitiendo en una autopista de gigantes de más de 500 CV.

La historia del Logan en Nürburgring soportó las 24 horas completas
Foto: instagram – @ollisgarageracing

La resiliencia del equipo fue puesta a prueba durante toda la madrugada. El pequeño bólido enfrentó fallos en la caja de cambios, sorteó tramos de la pista cubiertos de aceite que cobraron la vida de varios GT3 y, como si fuera poco, perdió la rueda delantera izquierda a escasas tres horas del final. Contra todo pronóstico, los mecánicos repararon la suspensión destrozada y devolvieron el coche a la pista ante la ovación del público.

Un historial de destrucción y renacimiento

La relación de Ollis Garage Racing con el Nordschleife es una historia de amor fundamentada en la reconstrucción. Desde su debut en la Nürburgring Langstrecken-Serie (NLS) en 2021, el Logan se ganó el título del coche más querido de la parrilla, pero también el más vulnerable.

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En la edición de 2023, el primer chasis del proyecto fue prácticamente borrado del mapa tras un brutal impacto a toda velocidad con un Porsche del equipo Dinamic GT en medio de la noche. Tras reconstruir el vehículo desde cero para 2024, el equipo volvió a sufrir otro fuerte choque en 2025, esta vez involucrando a un Aston Martin. Lejos de abandonar, la pequeña escuadra alemana demostró este 2026 que el esfuerzo de años finalmente dio sus frutos.

La historia del Logan en Nürburgring soportó las 24 horas completas
Foto: instagram – @ollisgarageracing
Cuando el carisma opaca a los campeones

La filosofía del automovilismo de resistencia reza que ‘para terminar primero, primero hay que terminar’. El Logan aplicó este mantra a la perfección. Gracias a su confiabilidad en el tramo final, el modesto sedán cruzó la meta por delante de rivales teóricamente muy superiores, incluyendo a deportivos pura sangre que sucumbieron ante la dureza del circuito.

Curiosamente, el fenómeno mediático del Logan logró lo impensable: opacar temporalmente a Max Verstappen. En redes sociales y foros especializados, las conversaciones no giraban en torno al abandono del Mercedes-AMG GT3 del neerlandés, sino a la épica supervivencia del sedán rumano. Incluso, la transmisión oficial capturó el momento viral donde el Dacia obligó a Verstappen a levantar el pie del acelerador para poder rebasarlo en una zona técnica del Nordschleife.

Al final del día, las 24 Horas de Nürburgring nos recordaron por qué amamos el automovilismo. No se trata solo de la victoria absoluta; se trata de la pasión, el sacrificio de los mecánicos que no durmieron durante todo el fin de semana y el orgullo de cruzar la meta con un coche armado a pulso. La leyenda del ‘Infierno Verde’ no necesita 500 caballos; a veces, basta con un Logan.

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