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Nürburgring: Max Verstappen no logró coronarse en las 24 horas
El tetracampeón de la F1 Max Verstappen dominó gran parte de las míticas 24 Horas de Nürburgring a bordo de su Mercedes-AMG GT3 EVO, pero una avería a tres horas del final destruyó su sueño. Analizamos el debut del neerlandés junto a su equipo.
La edición 2026 de las legendarias 24 Horas de Nürburgring será recordada por haber albergado uno de los debuts más mediáticos y emocionantes en la historia reciente del automovilismo. Más de 350.000 aficionados abarrotaron el ‘Infierno Verde’ para presenciar cómo Max Verstappen, actual tetracampeón de la Fórmula 1, cambiaba su habitual monoplaza por un imponente Mercedes-AMG GT3 EVO. Aunque el neerlandés demostró un talento abrumador, la carrera de resistencia le recordó por qué es considerada la prueba más cruel del planeta.
Velocidad pura desde el inicio
El Team Verstappen Racing aterrizó en el asfalto alemán con una alineación de lujo. El auto #3 estuvo compartido por especialistas de resistencia de la talla de Dani Juncadella, Jules Gounon y Lucas Auer. Desde las sesiones de ‘Top Qualifying’, el equipo dejó claro que no venía de paseo, asegurando una sólida cuarta posición en la parrilla, a tan solo décimas de la pole obtenida por el Lamborghini #84 del Red Bull Team ABT.
La adaptación de Verstappen al temible ‘Nordschleife’ no fue una sorpresa. Semanas antes, el piloto ya había logrado una victoria en el campeonato NLS (posteriormente descalificado por exceder el límite reglamentario de neumáticos), protagonizando duelos rueda a rueda con veteranos como Christopher Haase. El propio Haase aplaudió la agresividad y el talento del joven campeón, confirmando que Verstappen entendió rápidamente los secretos del circuito más complejo del mundo.
Liderato, estrategia y dominio en la oscuridad
Durante las primeras 20 horas de competencia, el Mercedes-AMG GT3 EVO del equipo Verstappen fue, indiscutiblemente, uno de los autos más sólidos del evento. La escuadra acertó de forma magistral en la estrategia durante las cambiantes condiciones climáticas, realizando un cambio temprano a neumáticos de lluvia que les permitió escalar a la punta.
Verstappen brilló con luz propia. Su capacidad para sortear el denso tráfico y mantener un ritmo demoledor en medio de la oscuridad y la pista húmeda sorprendió a los puristas del campeonato. El coche lideró durante varias horas y se perfilaba firmemente hacia una victoria absoluta, soportando la presión técnica que exige esta histórica pista.
El colapso mecánico en la recta final
Sin embargo, en las carreras de resistencia de 24 horas, ser el más rápido no garantiza la victoria si la máquina no soporta el castigo constante. A falta de escasas tres horas y veinte minutos para ver la bandera a cuadros, la tragedia mecánica asaltó el garaje. Mientras Dani Juncadella estaba al volante, una alerta en el sistema ABS fue el preámbulo de un fallo masivo en el eje de transmisión (‘driveshaft’).
El daño colateral afectó a otros componentes de la suspensión y obligó al auto a regresar cojeando a boxes. Las extensas y complejas reparaciones sacaron al equipo por completo de la contienda por el triunfo. Aunque los mecánicos lograron devolver el vehículo a la pista por puro orgullo deportivo, cruzaron la meta relegados hasta la posición 38.
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Mercedes celebra, pero en otro garaje
Curiosamente, la decepción del auto #3 no opacó por completo la fiesta de la marca de la estrella. La victoria absoluta se quedó en casa, cayendo en manos del Winward Mercedes-AMG Team Ravenol #80. La experimentada tripulación conformada por Maro Engel, Luca Stolz, Fabian Schiller y Maxime Martin logró conquistar el circuito, dándole a Mercedes su primer triunfo en Nürburgring desde el lejano 2016.
A pesar del trago amargo y del podio arrebatado, el balance de esta aventura es positivo. Verstappen dejó claro que disfrutó la brutal exigencia del trazado y dejó abierta la puerta para regresar en futuras ediciones, siempre que el calendario de la máxima categoría se lo permita. Si la fiabilidad mecánica acompaña al equipo la próxima vez, el automovilismo mundial ya sabe que tiene a un serio candidato para dominar el circuito más salvaje de Alemania.
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