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“Yo no manejo bien, yo manejo como Sebastián Montoya”: el piloto habla de su identidad en F2
En una sincera rueda de prensa, el piloto colombiano Sebastián Montoya revela su mentalidad ganadora, su relación con el equipo Prema y cómo está forjando su propio camino en la antesala de la F1.
Llevar uno de los apellidos más ilustres del automovilismo mundial es un honor, pero también una sombra de la que es difícil escapar. Sin embargo, en cada vuelta, en cada podio y en cada declaración, Sebastián Montoya demuestra que está construyendo su propia leyenda. En una reciente rueda de prensa en Bogotá, el piloto de la Fórmula 2 no solo habló de su temporada, sino que compartió la filosofía que lo define como competidor: una mentalidad implacable donde no existen las derrotas, solo el aprendizaje.
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La confesión de un ganador: “Yo nunca pierdo, yo aprendo”
Cuando se le preguntó por su actitud ganadora, Montoya reveló el mantra que lo impulsa, una lección heredada de su padre pero adaptada a su propia identidad. “Si uno va a hacer algo, ¿por qué no hacerlo lo mejor que se pueda hacer? Yo no manejo para ganarle a otros, yo manejo a mi habilidad. Y sé que cuando manejo a mi habilidad, soy el más rápido y nadie me para”, afirmó con una confianza inquebrantable.
Esta filosofía lo lleva a una conclusión poderosa: “Yo nunca pierdo, yo aprendo”. Para él, un mal resultado no es un fracaso, sino una lección. “Le digo a mi entrenador: ‘yo no manejo bien, yo manejo como Sevastián Montoya’. Y las cosas que tengo que mejorar no son errores, son cosas que puedo hacer mejor o situaciones que puedo cambiar para manejar como Sebastián Montoya de forma más consistente”.
La relación con Prema: Exigencia y confianza mutua
Montoya también profundizó en su relación con el equipo Prema Racing. Contó a REVISTA TURBO que lejos de ser un simple piloto, se ha convertido en una pieza clave del desarrollo del coche, en un diálogo constante con sus ingenieros, Carlos y Nicola.
“El carro ha estado en situaciones difíciles de manejar, pero hemos hecho un buen trabajo. Me escuchan bastante, especialmente últimamente que ya nos conocemos mejor”, explicó. “El mejor ejemplo es Hungría. En la práctica, el carro estaba muy mal con un setup que probamos. Para la clasificación, cambiamos a lo que sabíamos y casi hago la pole. Esa relación que tenemos es muy importante”.
A pesar de que el Prema de este año no es el coche dominante de otras temporadas, Montoya lo tiene claro: “El carro no es, digamos, el McLaren, pero es como un Ferrari o un Mercedes. Si haces un buen fin de semana, estás en el podio y en la pelea”.


El futuro en la F1: La paciencia de un estratega
Sobre su llegada a la Fórmula 1, Montoya se mostró realista. Reconoce que la puerta se abrirá más probablemente hacia 2027, con el cambio de reglamento, cuando muchos pilotos veteranos podrían retirarse. Por ahora, probablemente repita en la Fórmula 2 en 2026, preferiblemente con Prema, aunque admite que “hay muchos equipos muy interesados” por su velocidad.
“Tengo a Fernando Alonso, a mi papá y a muy buena gente detrás de mí que me ayuda a tomar la mejor decisión para mi carrera”, aseguró, demostrando una madurez que va más allá de sus 20 años.
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Con una mentalidad forjada en la autoexigencia y una creciente influencia dentro de uno de los equipos más prestigiosos, Sebastián Montoya no solo está siguiendo los pasos de una leyenda; está dejando su propia huella, demostrando que en la piscina de tiburones que es la Fórmula 2, él también tiene unos dientes muy afilados.
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