DEPORTES
Max Verstappen fue tajante con Juan Pablo Montoya: “dice muchas tonterías”
El tetracampeón neerlandés Max Verstappen no guardó silencio ante las exigencias del expiloto colombiano, desatando una brutal guerra dialéctica en medio de la crisis técnica y deportiva que atraviesa Red Bull en este 2026.
La Fórmula 1 es un escenario donde las batallas no solo se libran a más de 300 km/h, sino también frente a los micrófonos. El radical cambio al nuevo reglamento de 2026 ha polarizado a los protagonistas del ‘Gran Circo’, pero nadie esperaba que la tensión desembocara en un choque frontal y sin filtros entre el actual tetracampeón del mundo, Max Verstappen, y la leyenda del automovilismo colombiano, Juan Pablo Montoya.
El origen del conflicto: reglas y ‘Mario Kart’
Todo comenzó por la profunda insatisfacción del piloto de Red Bull Racing con la nueva generación de monoplazas híbridos. Para el neerlandés, el excesivo peso del componente eléctrico ha arruinado la esencia del pilotaje, llegando a catalogar la nueva categoría como un juego de ‘Mario Kart’ o una ‘Fórmula E con esteroides’. Estas declaraciones no cayeron bien en las altas esferas de la FIA, pero fue el expiloto bogotano quien decidió lanzar la primera piedra pública.
Durante su intervención en el ‘pódcast’ de la cadena británica BBC, Montoya aseguró que el tetracampeón estaba faltándole el respeto al deporte y propuso una medida radical para silenciarlo. El colombiano exigió que se le sumaran entre siete y ocho puntos de penalización a la superlicencia de Verstappen, una sanción que lo dejaría al borde de una suspensión oficial del campeonato.
La contundente respuesta del campeón
Acostumbrado a no ceder ni un milímetro en la pista, el piloto neerlandés replicó con la misma agresividad ante la prensa internacional. En una explosiva entrevista concedida al medio De Telegraaf, desestimó por completo la autoridad moral del colombiano para exigir castigos deportivos o evaluar su comportamiento.
“No sé cuál es su problema. Tampoco me importa mucho alguien que dice tantas tonterías”, sentenció el líder de Red Bull. Además, fue más allá al cuestionar abiertamente por qué los medios de comunicación de la Fórmula 1 le siguen dando espacio y micrófono al bogotano, insinuando que sus comentarios solo buscan generar polémica gratuita para mantenerse vigente en el exigente ecosistema del automovilismo.
Un historial de tensiones acumuladas
Este cruce de palabras no es un evento aislado; es la explosión de una olla de presión que lleva años acumulando vapor. Juan Pablo Montoya se ha consolidado como uno de los analistas más críticos y agudos frente a la figura de Max Verstappen durante su época de dominio absoluto entre 2021 y 2024.

En el pasado, el expiloto nacional no ha dudado en lanzar dardos precisos contra el entorno del campeón neerlandés, destacando:
- Cuestionamientos recurrentes a su extrema agresividad en las maniobras de sobrepaso.
- Señalamientos directos a la directiva del equipo por sobreprotegerlo sistemáticamente.
- Insinuaciones sobre un presunto veto a Carlos Sainz Jr., argumentando que habría sido el compañero de equipo ideal.
- Constantes especulaciones sobre su posible fuga hacia estructuras rivales como Mercedes o Aston Martin.
Frustración en el garaje austriaco
El trasfondo de esta guerra mediática coincide con el momento deportivo más delicado del equipo de la bebida energética en el último lustro. Con la entrada en vigor del complejo reglamento de 2026, Red Bull Racing perdió el aplastante dominio que lo caracterizaba.
Actualmente, el campeonato es gobernado por el ritmo superior de escuderías como Mercedes y Ferrari, dejando a Verstappen lejos de la pelea principal contra figuras emergentes como el prodigio italiano Kimi Antonelli. Esta profunda frustración por el bajo rendimiento del modelo RB22 explica, en gran medida, la poca paciencia del neerlandés ante cualquier crítica externa.
El choque frontal entre Verstappen y Montoya refleja una grieta mucho más profunda dentro del ‘paddock’. Mientras la FIA defiende a capa y espada su transición tecnológica y sostenible hacia la electrificación masiva, los puristas y campeones de la parrilla sienten que el deporte ha perdido su ADN. En esta nueva era de la máxima categoría, las verdaderas batallas de poder ya no solo se definen bajo la bandera a cuadros, sino bajo el implacable peso de las declaraciones públicas.
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