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¿Pueden los vehículos de trabajo superar en tecnología a los carros familiares? Esta es la tendencia
Los sistemas de asistencia avanzada llegan al segmento utilitario de vehículos de trabajo para combatir la fatiga y prevenir colisiones en jornadas logísticas de alto impacto. Analizamos la apuesta del Grupo Vardí en el país.
Conducir un vehículo de carga en las arterias de ciudades como Bogotá o en los corredores nacionales no es solo un ejercicio de pericia mecánica; es una maratón de resistencia psicológica. El tráfico denso, las detenciones constantes y las jornadas que superan las ocho horas al volante generan un desgaste que, hasta hace poco, recaía exclusivamente sobre la atención del conductor. Sin embargo, en este 2026, la industria automotriz ha trasladado el foco de la seguridad de los vehículos particulares hacia el sector productivo, integrando “ojos digitales” en camiones y vans.
Más que potencia: un copiloto digital para el transportador
La evolución del segmento utilitario ya no se mide únicamente por la capacidad de torque o el volumen de carga. Hoy, la competitividad logística depende de la seguridad activa. La integración de sensores infrarrojos, cámaras de alta definición y radares de ondas milimétricas ha permitido el nacimiento de los Sistemas Avanzados de Asistencia a la Conducción (ADAS) en vehículos de trabajo.
Estos sistemas actúan como un escudo preventivo. Al detectar obstáculos inesperados o peatones en puntos ciegos, el vehículo es capaz de emitir alertas auditivas y visuales o, en situaciones críticas, activar el frenado autónomo de emergencia. Para un transportador, contar con estas herramientas reduce drásticamente la probabilidad de siniestros por error humano o distracción momentánea.
Cifras que proyectan una revolución global
El interés por estas tecnologías no es una tendencia pasajera, sino un movimiento financiero estructural. De acuerdo con el informe “Advanced Driver Assistance Systems (ADAS) Market” de MarketsandMarkets, el mercado mundial de estas asistencias experimentará un crecimiento masivo: pasará de 359,8 millones de unidades en 2025 a 652,5 millones para el año 2032.
Este incremento, con una tasa anual del 8,9 %, confirma que los fabricantes están concentrando su I+D en elevar los niveles de automatización. En el transporte de carga, donde un vehículo inmovilizado por accidente representa pérdidas millonarias, la inversión en tecnología ADAS se traduce en una mayor disponibilidad de flota y menores primas de seguros.
El arsenal técnico de Farizon en Colombia
En el mercado local, Farizon —marca especializada en movilidad eléctrica del gigante Geely y representada por el Grupo Vardí— ha tomado el liderazgo en este apartado. Sus modelos utilitarios pueden incorporar hasta 16 sistemas de asistencia a la conducción, una cifra que incluso supera a muchos vehículos familiares de gama media-alta.
El portafolio de la marca incluye desde el control de estabilidad adaptativo hasta la telemetría avanzada. “La tecnología y la seguridad no deberían ser atributos exclusivos de los vehículos particulares. Hoy, el transporte de carga puede integrar soluciones inteligentes que previenen riesgos y optimizan la experiencia diaria”, afirma Felipe Negret Hidalgo, gerente de marca de Farizon Colombia.
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Fatiga al volante: el enemigo invisible bajo control
Uno de los avances más disruptivos integrados en los vehículos de Farizon es el sistema de monitoreo del conductor. Mediante cámaras internas y algoritmos de inteligencia artificial, el vehículo analiza patrones faciales para identificar signos de fatiga, como parpadeos prolongados o cambios en la posición de la cabeza.
Ante la detección de cansancio, el sistema emite una alerta recomendando una parada técnica. Esta función es vital para el ecosistema de seguridad vial colombiano, considerando que el micro-sueño es una de las principales causas de accidentes graves en el transporte de mercancías. La tecnología deja de ser un accesorio decorativo para convertirse en una herramienta de supervivencia.
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