ESTILO DE VIDA
Bad Bunny: esta es la super costosa colección de carros del cantante
Benito Martínez, ‘Bad Bunny’ no solo colecciona éxitos globales; su flota de vehículos es una mezcla ecléctica que va desde un muscle car de 1964 hasta la sencillez de un sedán japonés usado. Analizamos sus joyas sobre ruedas.
Benito Antonio Martínez Ocasio, mundialmente conocido como Bad Bunny, ha construido una carrera rompiendo estereotipos. Esa misma rebeldía estética se traslada a su garaje. A diferencia de otros artistas del género urbano que se limitan a comprar lo más caro del concesionario, el “Conejo Malo” ha curado una colección que combina el alto rendimiento europeo con la nostalgia americana y, sorprendentemente, la humildad japonesa.
Lejos de ser una simple ostentación de riqueza, los carros de Bad Bunny cuentan una historia. En REVISTA TURBO repasamos las máquinas que definen el estilo de vida de uno de los artistas más influyentes de la década.
- Le puede interesar: BTS: esta es la colección de carros deportivos de la banda de K-pop
El peso pesado: Mercedes-Benz y Lamborghini
Cuando se trata de presencia, el artista apuesta a lo seguro. En su colección destaca la Mercedes-Benz Clase G (G-Wagon). Este todoterreno es un ícono de estatus que no renuncia a su ADN militar; con su tracción 4×4 y un motor V8 bajo el capó cuadrado, es la definición de robustez y lujo.
En la misma línea de camionetas de alto rendimiento, Bad Bunny posee un Lamborghini Urus. Este no es un SUV familiar cualquiera; es un superdeportivo con esteroides. Equipado con un motor V8 biturbo, el Urus ofrece la versatilidad de un utilitario pero con la aceleración y la dinámica de un vehículo de pista, ideal para quien busca emociones fuertes sin sacrificar espacio.
Cielo abierto y precisión alemana
Para los días soleados de Bad Bunny, la elección es la sofisticación británica. El Rolls-Royce Dawn es la pieza más elegante de su colección. Este convertible de ultra-lujo es un yate terrestre diseñado para el confort absoluto, alejándose de la agresividad para ofrecer una experiencia de “alfombra mágica”.
En el otro extremo del espectro se encuentra el BMW M4. Aquí, el enfoque es puramente deportivo. Este coupé alemán destaca por su manejo preciso y su diseño agresivo, siendo el “juguete” perfecto para disfrutar de carreteras reviradas con la respuesta inmediata de su motor de seis cilindros.
- No se pierda: Luis Alfonso y su pasión por los camiones: tiene una colección diferente a cualquier artista
La nostalgia: Un Pontiac y un Corolla
Lo que hace única a esta colección son sus extremos. Bad Bunny es propietario de un Pontiac GTO de 1964, considerado por muchos como el abuelo de los muscle cars. Con su motor V8 clásico y su diseño atemporal, este vehículo cobró protagonismo al aparecer en el videoclip de “Baílame”, demostrando el gusto del artista por la historia automotriz americana.
Pero la verdadera sorpresa en Bad Bunny es el Toyota Corolla modelo 2003. En un mundo de millonarios, conservar un sedán económico de hace dos décadas es una declaración de principios.
Este vehículo, asociado a su vida cotidiana antes de la fama y a la sencillez, contrasta violentamente con el resto de su flota, recordándonos que, a veces, la máquina más valiosa no es la que más corre, sino la que nos mantiene con los pies en la tierra.
REVISTA TURBO






