MOTOS
6.300 motociclistas fueron sancionados por una práctica común en Bogotá
La Secretaría de Movilidad reportó la inmovilización de miles de motocicletas en lo corrido del año por transitar en espacios exclusivos para peatones. El suroccidente de la capital fue el epicentro del más reciente despliegue de control.
La convivencia vial en Bogotá con las motos ha alcanzado un punto crítico, especialmente en lo que respecta al respeto por el espacio del actor más vulnerable: el peatón. En la madrugada del pasado martes 21 de abril de 2026, el alcalde Mayor, Carlos Fernando Galán, encabezó un operativo de vigilancia y control en el sector de Villa Alsacia, en la localidad de Kennedy. La jornada técnica se centró en neutralizar una de las conductas más peligrosas y recurrentes en el tráfico capitalino: el tránsito de motocicletas sobre andenes, puentes peatonales y ciclorrutas.
La ofensiva en Kennedy y Av. Guayacanes
El punto focal de la intervención fue el cruce de la Avenida Guayacanes con Avenida Boyacá, un nodo logístico de alta densidad vehicular donde la invasión de zonas peatonales se ha convertido en una maniobra habitual para evadir la congestión. Durante el operativo, los Agentes Civiles de Tránsito procedieron a la imposición de comparendos y a la inmovilización de vehículos que utilizaban la infraestructura no motorizada como vía alterna.
Según el mandatario local, estas acciones no son aisladas, sino que responden a un protocolo de gestión del tráfico diseñado para reducir los índices de siniestralidad. “Los andenes son exclusivamente para la circulación y permanencia peatonal. El llamado es a proteger la vida de quienes caminan la ciudad”, enfatizó Galán durante el despliegue.
Radiografía del control: Cifras de 2026
La magnitud del problema se refleja en la contundencia de los datos técnicos recopilados por la Secretaría Distrital de Movilidad (SDM). Con corte al 10 de abril de 2024, la ciudad ha sido escenario de 680 operativos específicos para controlar este fenómeno. El balance operativo arroja cifras que evidencian la rigurosidad de las autoridades:
- 2.416 motocicletas inmovilizadas (trasladadas a patios por infracciones graves al espacio público).
- 6.734 sanciones impuestas en menos de cuatro meses.
Este volumen de infracciones subraya una preocupante falta de cultura vial en el gremio de las dos ruedas, que a menudo prioriza la reducción de tiempos de viaje por encima de la normativa técnica y la seguridad de terceros.
Los puntos críticos de la invasión vial
La estrategia de control se ha concentrado en corredores estratégicos donde la infraestructura segregada (como las ciclorrutas) es frecuentemente vulnerada. Además de la Avenida Guayacanes, los agentes han priorizado zonas en la Autopista Sur, la Avenida Boyacá, la NQS (Carrera 30) y la Avenida Ciudad de Cali.
Técnicamente, estos operativos se ubican en puntos de “embudo” vial, donde los motociclistas suelen subir sus vehículos a las zonas verdes y separadores para ganar posiciones en el tráfico. Los puentes peatonales de la Avenida Caracas y sectores del norte como la Calle 152 y 189 también han sido identificados como focos de intervención recurrente debido al riesgo de colisión con bicipropietarios.
Riesgos técnicos y consecuencias legales
Desde una perspectiva de seguridad pasiva, la presencia de una motocicleta en un andén o ciclorruta altera el diseño original de la vía, el cual no está calculado para soportar la masa y la velocidad de un vehículo motorizado en convivencia con peatones. El riesgo de atropello aumenta exponencialmente en estas zonas, donde el transeúnte no espera la aparición de un motor.
Las sanciones por estas conductas no solo implican el costo del comparendo, sino los gastos derivados de la grúa y el parqueo en patios, lo que puede elevar la afectación económica para el conductor por encima del millón de pesos. La SDM recordó que, bajo el marco de la estrategia “Bogotá camina segura”, la vigilancia será permanente mediante el uso de cámaras de monitoreo y patrullas móviles.
El operativo en Villa Alsacia es una señal de que la administración no dará tregua a la indisciplina vial. Consideramos que, si bien la infraestructura de la ciudad presenta retos de congestión, el uso del andén como carril de circulación es una práctica técnica y éticamente inaceptable. La profesionalización del motociclista comienza por el respeto a los límites del asfalto; la tecnología y la velocidad deben ser herramientas de progreso, no de intimidación hacia el ciudadano que camina.
REVISTA TURBO
