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¿Su casco aún lo protege? Estas son las señales de que debe reemplazarlo

El uso de un casco certificado reduce en un 40% el riesgo de muerte en carretera. Analizamos por qué un impacto leve arruina su protección interna y las normas de comercialización vigentes en Colombia.

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¿Su casco aún lo protege? Estas son las señales de que debe reemplazarlo

Para más de 14 millones de colombianos, la motocicleta es mucho más que un vehículo de dos ruedas; representa su principal herramienta de trabajo, el sustento diario de su hogar y la alternativa de movilidad más eficiente frente a la congestión de las principales capitales del país. En esta compleja geografía urbana, donde los moteros conforman el actor vial más vulnerable en las estadísticas de siniestralidad, el casco se erige como el único escudo real entre la vida y la muerte.

No obstante, la efectividad de esta armadura de asfalto es limitada y perecedera. Si usted rueda con un casco golpeado, vencido o incorrectamente ajustado a su cabeza, técnicamente está transitando sin protección real ante un impacto.

La física de la absorción: por qué su casco solo sirve para un golpe

La evidencia médica recopilada por la Organización Mundial de la Salud demuestra que usar de forma correcta un casco adecuado reduce en más de un 40% el riesgo de muerte y cerca de un 70% la probabilidad de sufrir lesiones cerebrales graves en un siniestro vial. Sin embargo, la estructura interna del casco está diseñada para sacrificarse por usted en una fracción de segundo.

La espuma interna de poliestireno expandido (EPS) funciona bajo el impacto de la misma manera que las zonas de deformación programada de la carrocería de un automóvil; al deformarse y colapsar de forma controlada, absorbe la energía destructiva del golpe para que esta no se transfiera directamente a su cerebro, pero una vez comprimido el material, pierde su estructura y no podrá volver a amortiguar un segundo impacto.

Esto significa que si usted sufre una caída donde su casco golpee el asfalto, o si este se le cae accidentalmente desde una altura considerable (como el sillín de la moto o la mesa de la casa), debe reemplazarlo de manera inmediata. Aunque la coraza exterior de policarbonato o fibra de vidrio no presente grietas, raspaduras ni deformaciones visuales evidentes, la microestructura del EPS interno ya habrá colapsado, dejándolo vulnerable ante una nueva colisión.

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¿Su casco aún lo protege? Estas son las señales de que debe reemplazarlo
Foto: Canva
El enemigo silencioso: la fecha de vencimiento y el desgaste diario

Incluso si usted es un conductor extremadamente precavido que jamás ha sufrido una caída, su casco tiene una fecha de caducidad técnica muy clara. Los fabricantes y los laboratorios internacionales de seguridad vial estiman que la vida útil de un casco ronda los 5 años de uso constante, periodo tras el cual el elemento debe sustituirse por fatiga de sus componentes.

Pasado este umbral de tiempo, los polímeros de la calota exterior y la densidad de la espuma interna se degradan debido a factores ambientales inevitables. La exposición diaria a los rayos ultravioleta del sol, la humedad de la lluvia, la acidez del sudor de la cabeza y los químicos de las lociones o el champú actúan como un ácido invisible que debilita de forma paulatina los compuestos de absorción. Un casco viejo se cristaliza, lo que significa que ante un impacto severo se romperá en pedazos como si fuera vidrio templado en lugar de deformarse para salvar su vida.

Las cifras en Colombia: el alarmante descuido de los acompañantes

El Observatorio de la Agencia Nacional de Seguridad Vial revela que en el territorio nacional el 79,2% de los motociclistas utiliza el casco, lo que demuestra una evolución positiva en la adopción de medidas de seguridad en el país. No obstante, las estadísticas de la entidad desvelan una brecha de protección sumamente preocupante cuando se analiza al pasajero: solo el 52,7% de los acompañantes viaja con este elemento de protección.

A este descuido se suma que cerca de uno de cada cinco usuarios en Colombia utiliza el casco de manera inadecuada, llevándolo suelto sobre la frente, sin abrochar la correa micrométrica o usando una talla equivocada que se desprenderá al primer impacto con la vía. En un mercado nacional donde se comercializan más de 1.000.000 de cascos al año, la prioridad no debe ser comprar el accesorio más económico solo por evadir las multas de tránsito, sino realizar una inversión de calidad que realmente garantice su vida.

¿Su casco aún lo protege? Estas son las señales de que debe reemplazarlo
Foto: Canva
El marco legal: la Resolución 1080 de 2019 y las tres certificaciones válidas

Si usted va a adquirir un casco nuevo en el país, la ley exige que el producto cumpla de manera obligatoria con los requisitos técnicos de la Resolución 1080 de 2019 expedida por el Ministerio de Transporte. Para estar seguro de que su dinero está pagando por una protección real y no por un casquete de plástico cosmético, verifique que el casco porte de manera visible y sin alteraciones estructurales el sello de alguna de las siguientes homologaciones internacionales:

  • ECE 22.05 o ECE 22.06 (Europa): Considerada la norma más exigente del mundo, la cual evalúa la resistencia de la visera, pruebas de penetración y ensayos dinámicos de impacto rotacional.
  • DOT / FMVSS 218 (Estados Unidos): Norma federal norteamericana orientada a evaluar la absorción de impactos secos y la resistencia a la tracción del sistema de retención de la correa.
  • NTC 4533 (Colombia): La norma técnica nacional que replica los estándares internacionales de resistencia mecánica y control de calidad en laboratorio.
Lista de chequeo técnico antes de encender la moto

Para blindar su seguridad en cada trayecto diario por las carreteras del país, la alianza ‘Movemos Colombia’ y el gremio ANDI, bajo su campaña regional ‘Usa casco, cabeza dura’, recomiendan realizar una rápida inspección visual de su equipo bajo los siguientes criterios:

  • La talla exacta: El casco debe presionar firmemente sus mejillas y su frente sin llegar a causar dolor de cabeza; si al mover la cabeza de lado a lado el casco baila sobre su cráneo, la talla es demasiado grande y saldrá volando en un siniestro.
  • Broche de seguridad: Verifique que el sistema de retención (hebilla micrométrica o doble anillo en D) enganche con un clic metálico seco y que la correa esté tensionada dejando una holgura máxima de dos dedos entre su barbilla y la cinta.
  • Estado de la visera: El visor debe estar limpio de rayones profundos que distorsionen las luces de los vehículos en la noche y debe ser transparente; recuerde que el uso de viseras oscuras o de espejo está prohibido por ley durante las horas nocturnas.

En un país donde la moto mueve la economía nacional, proteger su cabeza con rigor es el único requisito indispensable para garantizar que usted regrese sano y salvo a su hogar al final de cada jornada de carretera.

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