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Ferrari tiene gran lío en Colombia: dejó en el limbo a compradores
La sorpresiva salida de Autos Italianos de la red oficial de Maranello deja un vacío de representación y a decenas de compradores en el limbo. Revelamos la compleja trama corporativa detrás de la disputa por los Ferraris que ya fueron apartados.
Lo que comenzó como un rumor en los círculos de coleccionistas de alta gama se ha transformado en un agudo conflicto comercial y legal que involucra a la mítica escudería de Maranello. La representación oficial de la marca italiana Ferrari en el país ha cesado de forma abrupta, dejando desprotegida la operación local y sembrando dudas sobre el destino de millonarias sumas de dinero entregadas por concepto de preventa.
La decisión de cortar los lazos comerciales se hizo efectiva el 4 de junio de 2026, mediante una notificación de terminación contractual enviada por Luca Zanetti, presidente de Ferrari para Norteamérica, a la sociedad que administraba la concesión en el país. A partir de esa fecha, el canal oficial de comercialización desapareció, dejando al descubierto una cadena de compromisos con compradores que llevaban meses esperando la entrega de sus unidades o el reembolso de sus millonarios depósitos de garantía.
¿Por qué se rompió la alianza?
La cancelación de la licencia de distribución no fue una simple decisión rutinaria de bajo rendimiento en ventas; de fondo late una intrincada disputa de propiedad de la franquicia. De acuerdo con fuentes del sector automotor y registros financieros ventilados por la prensa nacional, la sociedad matriz de la concesión local, constituida en Panamá bajo el nombre de ‘Autos Italianos de Colombia S.A. Sucursal Colombia’, habría sido utilizada en el pasado como garantía prendaria de un préstamo internacional.
Al parecer, tras registrarse un incumplimiento en las obligaciones de dicho préstamo, el control accionario de la firma que administraba la franquicia habría cambiado de manos de forma involuntaria, pasando de sus socios fundadores (un grupo de empresarios de origen mexicano, entre los que figuran Sergio de la Vega y Erik Stolberg) hacia inversionistas de origen centroamericano.
Dado que Ferrari vigila con un rigor extremo el perfil, la reputación y la composición accionaria de sus distribuidores globales autorizados, esta transferencia de acciones no autorizada por la casa matriz italiana habría violado las cláusulas de exclusividad y debida diligencia de la marca. Como respuesta inmediata, la casa matriz optó por ejecutar la rescisión fulminante del contrato de distribución para proteger el prestigio de su escudo del ‘Cavallino Rampante’.
La mística del cupo: cómo funciona el exclusivo negocio de Ferrari
Para comprender la dimensión del problema y la paciencia inicial de las víctimas, es necesario entender el particular modelo de negocio de la firma italiana. Comprar un Ferrari bajo pedido no se parece en nada a adquirir un auto convencional en una vitrina tradicional; es un proceso tan selectivo y demorado como encargar un lienzo por comisión a un pintor de renombre internacional.
El cliente no paga por una máquina que descansa en una bodega, sino por el derecho de entrada a una lista de espera de fabricación sumamente restringida en la planta de Italia. Bajo este esquema, el proceso de compra estándar se ejecuta en varias etapas:
- El comprador recibe la aprobación de un cupo de producción asignado por la fábrica.
- Se realiza el proceso de personalización de materiales, colores, rines y motorizaciones especiales en el configurador de la marca.
- El cliente desembolsa un anticipo obligatorio de entre el 20% y el 25% del valor comercial del vehículo para asegurar la asignación del número de chasis (VIN).
- La fábrica programa el ensamblaje, un proceso que, sumado al transporte marítimo y la nacionalización, puede tardar de un año a dieciocho meses.
Esta prolongada espera hizo que los compradores afectados no sospecharan inicialmente de anomalías cuando los plazos de entrega comenzaron a vencerse. La alerta se encendió cuando los canales de comunicación de la sede local de ‘Autos Italianos’ dejaron de responder y, posteriormente, la casa matriz italiana eliminó al distribuidor de su red de talleres y salas de venta autorizadas.
El ‘Roma Spider’ y las fortunas atrapadas en el limbo
Aunque no existe un inventario oficial consolidado de los contratos que quedaron en el aire, se estima que al menos una decena de clientes habrían resultado afectados en la capital. Los montos de los anticipos individuales representan fortunas, puesto que involucran algunos de los modelos más exclusivos de los últimos años.
El caso más sonado corresponde al pedido de un Ferrari ‘Roma Spider Nero DS’, un superdeportivo descapotable equipado con un motor V8 biturbo de 620 caballos de fuerza cuyo valor de configuración personalizada supera los $2.000.000.000 COP (alrededor de USD $410.000). El comprador de esta unidad, que debía recibir su vehículo en el mes de mayo, reportó haber entregado un anticipo del 25% del valor total sin recibir respuestas claras por parte de los administradores locales, quienes se limitaron a sugerirle que iniciara acciones legales para intentar recuperar su dinero.
El vacío jurídico: los tres escenarios que definirán el conflicto
La resolución de esta crisis plantea una compleja batalla legal que dependerá del destino físico que tuvieron los millonarios anticipos de los compradores. El equipo legal de los afectados contempla tres escenarios que definirán la responsabilidad civil y penal de los involucrados:
- Escenario 1 (Retención local): Si se demuestra que los anticipos nunca fueron transferidos a las cuentas de la casa matriz en Italia para iniciar la producción del vehículo, la responsabilidad legal recaerá de manera exclusiva sobre la sociedad ‘Autos Italianos de Colombia’ y sus representantes legales autorizados en el país.
- Escenario 2 (Tránsito a fábrica): Si el dinero de los clientes efectivamente fue enviado a la fábrica de Maranello antes de la cancelación del contrato de distribución, se abriría un debate sobre la obligación de la marca de honrar la entrega de las unidades mediante el nuevo representante que se designe para el territorio nacional.
- Escenario 3 (Unidades producidas): Si los vehículos ya fueron ensamblados en Italia pero se encuentran retenidos en puertos o en la fábrica debido al cierre administrativo del concesionario anterior, la disputa se centrará en la logística de importación y nacionalización de las unidades bajo un esquema de contingencia.
Mientras la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) evalúa la apertura de actuaciones administrativas por afectación al consumidor, la marca italiana ha intentado calmar las aguas enviando un mensaje de tranquilidad respecto al soporte técnico y las garantías vigentes para los Ferraris que ya ruedan por el territorio nacional.
Sin embargo, el silencio de la marca respecto al destino de los anticipos mantiene en vilo a los compradores. El desenlace de esta trama corporativa pondrá a prueba no solo la solidez de las leyes de protección al consumidor de alta gama en Colombia, sino la capacidad de la legendaria firma de autos de carreras para reconstruir su reputación de exclusividad y confianza en el mercado nacional.
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