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El Ferrari Luce no convence: el eléctrico recibe una ola de críticas
El primer vehículo cero emisiones del fabricante italiano Ferrari promete cifras de hiperdeportivo, pero su diseño tecnológico y rupturista desplomó sus acciones en la bolsa.
La transición hacia la movilidad eléctrica ha cobrado su víctima más ilustre, Ferrari. El mundo motor contenía la respiración esperando el debut del primer vehículo a baterías del legendario fabricante italiano, pero el resultado ha desatado un verdadero terremoto. La presentación oficial del ‘Luce’ se ha coronado rápidamente como el lanzamiento más polémico del año, dividiendo a la industria entre quienes aplauden su audacia tecnológica y quienes lloran la supuesta muerte del inconfundible ADN de Maranello.
Lejos de ser recibido con los aplausos y la reverencia habitual que exigen los autos del ‘Cavallino Rampante’, el nuevo modelo se enfrenta a una tormenta mediática sin precedentes.
¿Un purasangre o un electrodoméstico veloz?
El foco principal de las críticas globales no es su mecánica, sino su controversial estética. Abandonando por completo las proporciones de los superdeportivos clásicos, el Ferrari ‘Luce’ adopta una silueta tipo ‘fastback’ de cuatro puertas y capacidad para cinco pasajeros. Sus trazos son extremadamente minimalistas, carentes de las agresivas tomas de aire y curvas esculturales que definían a la marca.
La reacción en las redes sociales y foros especializados ha sido implacable. Los fanáticos más puristas lo han tachado de “genérico”, llegando al extremo de comparar su carrocería con vehículos masivos como el Tesla Model 3. La percepción generalizada es que el diseño carece del alma y la pasión italiana.
El ‘efecto Apple’ en el habitáculo
Parte de esta revolución visual tiene nombre propio: Jony Ive. El exjefe de diseño de Apple, célebre por trazar las líneas del icónico iPhone, participó activamente en el desarrollo del concepto y el interior del vehículo junto a su estudio LoveFrom.
Esta intromisión tecnológica es precisamente lo que más indigna a los puristas. Argumentan que la influencia del mundo de los teléfonos inteligentes ha convertido al Ferrari ‘Luce’ en un experimento futurista y estéril, alejándolo de la deportividad visceral que el cliente tradicional busca cuando paga cientos de miles de euros.
Wall Street y la vieja guardia no perdonan
El rechazo estético trascendió rápidamente los foros de internet para golpear donde más duele: los mercados financieros. Tras develarse las imágenes oficiales, las acciones de Ferrari sufrieron una dura caída que osciló entre el 5 % y 8 %, un claro reflejo del nerviosismo de los inversores ante la posible falta de aceptación comercial del modelo.
Incluso la ‘vieja guardia’ de la marca ha alzado la voz. Luca Cordero di Montezemolo, expresidente histórico y arquitecto de la época dorada de la escudería, emitió declaraciones indirectas cuestionando severamente este nuevo rumbo estético, advirtiendo sobre el enorme riesgo corporativo de “destruir un mito” forjado durante décadas.
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Cifras monstruosas para silenciar las críticas
A pesar de la avalancha de comentarios negativos frente a su diseño, es innegable que la ingeniería subyacente es una auténtica obra de arte. El fabricante busca compensar la pérdida del sonido de sus motores V12 con un esquema de cuatro motores eléctricos que desatan cifras de hiperdeportivo:
- Potencia brutal que supera los 1.000 caballos de fuerza.
- Aceleración fulminante de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos.
- Velocidad punta que sobrepasa la barrera de los 310 km/h.
- Batería de alta densidad que garantiza 530 kilómetros de autonomía bajo el ciclo WLTP.
El Ferrari ‘Luce’ no busca reemplazar a las berlinettas térmicas, sino cazar a un nuevo perfil de millonario: aquel que prioriza la conectividad, el lujo silencioso y la sostenibilidad por encima de la tradición. Solo los reportes de ventas de los próximos meses dictarán sentencia, confirmando si Maranello firmó la jugada más visionaria de su historia o si cometió el error estético más costoso de la industria automotriz.
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