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Hamilton afectado tras su desempeño en el GP Arabia Saudí
El heptacampeón Lewis Hamilton terminó séptimo en Arabia Saudí y admite que “no hubo ni un segundo” en el que se sintiera cómodo con su SF-25.
Lewis Hamilton sigue sin encontrar la magia en rojo. El Gran Premio de Arabia Saudita confirmó que el matrimonio entre el heptacampeón británico y Ferrari está pasando por un complicado periodo de adaptación que está dejando imágenes impensables hace unos meses: un Hamilton completamente perdido mientras su compañero de equipo celebra en el podio.
Séptimo puesto y muchas dudas
El piloto de 40 años cruzó la línea de meta en la misma séptima posición desde la que partió en el Circuito de la Corniche de Yeda, extendiendo su racha sin resultados destacables en este inicio de temporada 2025. Su mejor resultado hasta ahora sigue siendo un discreto quinto puesto, muy lejos de las expectativas generadas por su fichaje estelar.
“No hubo ni un segundo” en el que se sintiera cómodo con su SF-25, confesó un Hamilton visiblemente frustrado tras la carrera. La declaración resulta aún más preocupante considerando que su compañero de garaje, Charles Leclerc, consiguió llevar el mismo monoplaza hasta el tercer escalón del podio, logrando la primera alegría de la temporada para la escuadra de Maranello.
El “44” tira de autocrítica
A diferencia de otras ocasiones en su carrera, Hamilton no buscó excusas ni señaló problemas en el monoplaza. “Está claro que el coche es capaz de ser P3. Charles ha hecho un gran trabajo hoy, así que no puedo culpar al coche”, admitió el británico con una franqueza inusual.
Lo más alarmante para los tifosi fue su respuesta cuando le preguntaron si sabía por qué está teniendo problemas con el coche. Un simple y contundente “No” dejó entrever que ni el propio piloto tiene claro qué está fallando en esta relación que prometía revolucionar la parrilla.

“Estoy a kilómetros del ritmo”
En declaraciones a Canal+, el británico profundizó en su difícil situación: “Estaba a kilómetros de ritmo, y hoy no tenía la velocidad”, admitió sin rodeos. Y añadió una frase que encendió todas las alarmas: “Realmente no hay nada que sacar de estas tres semanas, salvo que soy lento, así que tengo que averiguar cómo deshacer eso“.
Un mensaje que contrasta dramáticamente con el optimismo que rodeó su llegada a Maranello y que evidencia la presión que está sintiendo el siete veces campeón del mundo en su nueva aventura.
El mensaje a los tifosi: paciencia
Esta no es la primera vez que Hamilton pide calma a la afición de Ferrari. Antes del Gran Premio de Bahréin, ya había enviado un mensaje a quienes esperaban “algo mágico” desde el primer momento: “No lo hagas, así de simple”.
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“No esperen nada, simplemente miren y disfruten. Estamos trabajando todo lo que podemos“, insistió entonces, en lo que ahora parece una premonición de las dificultades que estaba por enfrentar.
Mientras Leclerc sigue demostrando que el SF-25 tiene potencial para luchar en las posiciones delanteras, Hamilton enfrenta el reto más grande de los últimos años: encontrar la conexión con un monoplaza que, por ahora, se le resiste como ningún otro en su brillante carrera.
El tiempo dirá si esta crisis inicial es solo parte del proceso de adaptación o si estamos ante uno de los matrimonios más decepcionantes en la historia reciente de la Fórmula 1.
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