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¿SsangYong desapareció? La historia detrás del nacimiento de KGM en Colombia
Atrás quedaron los años de incertidumbre financiera. El histórico fabricante surcoreano mutó su piel corporativa bajo el cobijo de KG Group, transformándose en una marca enfocada en la movilidad inteligente sin perder su ADN todoterreno en Colombia, esto es KGM.
Durante años, el emblema de los dos dragones fue sinónimo de camionetas robustas y vehículos de trabajo infatigables en las carreteras colombianas. Modelos como la Korando o la Rexton de Ssangyong lograron esculpir una comunidad inquebrantable de usuarios que buscaban una alternativa ruda frente a las tradicionales marcas japonesas. Sin embargo, en los últimos meses, las vitrinas cambiaron sus letreros y una pregunta comenzó a hacer eco en las calles: ¿acaso SsangYong desapareció del país?
La respuesta es un rotundo no. La compañía no cerró sus puertas, pero sí atravesó una de las metamorfosis corporativas más profundas de la industria automotriz moderna, abandonando su nombre de pila para renacer globalmente bajo las siglas KGM (KG Mobility).
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Un legado forjado con ingeniería alemana
Para entender el peso de este cambio, hay que mirar por el retrovisor. Nacida en Corea del Sur en 1954, SsangYong se consolidó como uno de los fabricantes más antiguos e icónicos de su país, especializándose en la tracción total y el segmento de los utilitarios deportivos.
Su época dorada estuvo marcada por una alianza estratégica con Mercedes-Benz. La adopción de motores y plataformas derivadas de la firma alemana le otorgó a la marca coreana una reputación de durabilidad mecánica que, hasta el día de hoy, muchos colombianos defienden a capa y espada. Era el vehículo para quienes priorizaban la fuerza bruta sobre el diseño refinado.
La tormenta financiera y el rescate del dragón
Pero la buena ingeniería no siempre se traduce en números verdes. La historia reciente de la marca estuvo plagada de baches financieros severos. Tras el paso fallido de la automotriz china SAIC y, posteriormente, bajo la sombrilla del gigante indio Mahindra & Mahindra, la competitividad de la marca se desplomó. Las ventas globales cayeron en picada y la imagen corporativa sufrió un fuerte desgaste.
Para el año 2022, la compañía bordeaba el abismo de la liquidación total. Fue entonces cuando apareció el salvavidas: el poderoso conglomerado surcoreano KG Group adquirió la marca. La nueva mesa directiva tomó una decisión drástica pero necesaria: amputar el nombre SsangYong para limpiar el historial de quiebras y dar paso a KG Mobility. Curiosamente, en una muestra de respeto por su legado ‘off-road’, el icónico logotipo de los dos dragones se mantuvo intacto.

El aterrizaje de la nueva era en Colombia
En nuestro país, el punto de inflexión oficial ocurrió durante el Salón del Automóvil de Bogotá de 2023. Allí, el importador nacional comenzó la agresiva transición de imagen, bajando los antiguos letreros y vistiendo las fachadas con la tipografía minimalista de KGM.
Para tranquilidad de los propietarios, la marca fue tajante: el soporte de repuestos, el servicio posventa y las garantías siguen operando con absoluta normalidad. De hecho, el portafolio actual es una evolución directa de las plataformas que ya conocíamos, comercializando hoy bestias del asfalto y la trocha como la KGM Torres, KGM Tivoli, KGM Rexton y la incombustible pick-up KGM Musso.
El desafío: de la trocha a los electrones
Ahora KGM quiere despegarse de la imagen de ‘fabricante tradicional de diésel’ para saltar al complejo ring de la electrificación, el software automotriz y las nuevas arquitecturas modulares.
El verdadero reto en Colombia será educativo. SsangYong construyó durante décadas una fama innegable de robustez y precio justo. Reemplazar ese espacio mental en el consumidor local con tres letras nuevas exige tiempo y producto contundente. Lo cierto es que el dragón coreano sigue vivo, respira fuego nuevo y está listo para reclamar su territorio en una industria que no perdona a los que se niegan a evolucionar.
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