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5 señales de tránsito que casi nadie recuerda y que pueden costarle una multa
Conozca cuáles son las normativas viales que los conductores colombianos ignoran con mayor frecuencia. Ignorar estas advertencias en la vía le costará 15 SMDLV.
Conducir y entender el complejo tránsito vial de Colombia exige una atención que va mucho más allá de operar mecánicamente el volante. A diario, el estrés de los embotellamientos y la cuestionable cultura ciudadana llevan a miles de conductores a ignorar la señalización básica de las carreteras. Sin embargo, lo que muchos consideran un simple ‘atajo’ inofensivo para ahorrar un par de minutos, es en realidad una ruleta rusa contra su propia vida y su patrimonio económico.
Según el Código Nacional de Tránsito, la evasión de la señalización reglamentaria está tipificada, en su gran mayoría, bajo la categoría de multas Tipo C (15 salarios mínimos diarios legales vigentes). Para este 2026, incurrir en estas faltas representa un duro golpe financiero, pues la sanción asciende a un valor aproximado de $875.460. A continuación, desglosamos las cinco señales más irrespetadas del país.
El peligro frontal: prohibido adelantar
Esta señal circular, ilustrada gráficamente con un vehículo negro y otro rojo, dicta una regla de supervivencia elemental: está terminantemente prohibido rebasar. Suele ubicarse en carreteras de alta montaña, puentes, túneles o curvas ciegas donde la falta de visibilidad hace que invadir el carril contrario sea un riesgo letal.
Desafortunadamente, la impaciencia lleva a muchos a ignorarla, desatando algunos de los choques frontales más devastadores del país. Si usted es sorprendido ejecutando esta maniobra altamente peligrosa, las autoridades le aplicarán la infracción C.29, castigando el desacato directo a la autoridad de la vía.
La trampa amarilla: no bloquear la intersección
Si usted transita por las grandes ciudades, seguramente conoce la gran cuadrícula amarilla pintada sobre el asfalto en los cruces semafóricos. La directriz de ingeniería es simple: ningún vehículo debe ingresar al cruce si no cuenta con el espacio físico suficiente para atravesarlo por completo.
A pesar de su claridad, invadirla es el pan de cada día en los trancones nacionales. Quedar atrapado en el centro bloquea el flujo transversal y colapsa por completo la malla vial. Cometer este acto de egoísmo lo hará acreedor de la infracción C.03, sumando una pesada deuda a su historial en el RUNT.

El atajo que sale caro: retorno prohibido
Representada por una flecha en forma de ‘U’ cruzada por una estricta línea roja, esta señalización es frecuentemente evadida por conductores que se niegan a avanzar hasta la siguiente rotonda habilitada para cambiar de sentido.
Ejecutar este giro irregular no solo interrumpe el flujo dinámico de la avenida, sino que genera un altísimo riesgo de colisión lateral contra motociclistas o ciclistas que transitan por los ángulos ciegos. Quien sea sorprendido realizando este cruce indebido, será sancionado inexorablemente bajo la infracción C.31.
Velocidad y vulnerabilidad: la zona escolar
El pictograma de dos estudiantes caminando exige una acción física inmediata: levantar el pie del acelerador. Esta advertencia anuncia la proximidad de instituciones educativas, obligando al conductor a disminuir drásticamente la velocidad ante el cruce intempestivo de niños o adolescentes.
Hacer caso omiso y no reducir la marcha en estos corredores protegidos (así como en zonas de hospitales o terminales de transporte) se castiga severamente con la infracción C.05. La inmensa vulnerabilidad de un peatón frente a una tonelada de metal en movimiento no admite ningún margen de error.
El radar implacable: límite de velocidad
Las señales circulares con números negros en su interior son, paradójicamente, las más conocidas y las más irrespetadas del país. Indican la velocidad máxima de crucero permitida para un tramo específico y calculado de la carretera.
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Actualmente, sobrepasar estos límites es la conducta que mayor volumen de recaudo genera en Colombia, impulsada fuertemente por el implacable despliegue de las cámaras de fotodetección. Exceder la velocidad estipulada se castiga bajo la infracción C.29, recordando que la energía cinética descontrolada sigue siendo la principal causa de mortalidad en nuestro asfalto.
El respeto por la señalización vertical y horizontal no es una simple sugerencia decorativa del Estado; es un pacto de convivencia diseñado para evitar tragedias. Antes de ignorar esa línea amarilla o ese disco rojo para llegar más temprano a casa, recuerde que el precio de su afán no solo le costará una multa, sino que ahora, con las nuevas legislaciones en camino, podría arrebatarle el privilegio legal de seguir conduciendo.
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